El aumento de la miopía no está relacionado en gran medida con las «pantallas en sí mismas», sino con la combinación de un trabajo prolongado a corta distancia y una iluminación insuficiente en la habitación, según la hipótesis de los investigadores del SUNY College of Optometry, presentada en un comunicado de prensa publicado en Cell Reports.
Los autores relacionan el posible mecanismo con el hecho de que, al enfocar objetos cercanos, la pupila puede contraerse no solo por la luz brillante, sino también como parte de la acomodación, para aumentar la nitidez. En condiciones de poca luz, esto puede reducir notablemente la iluminación de la retina, lo que, según los investigadores, podría ser un «eslabón» común entre los factores de riesgo de la miopía y algunos de los enfoques para controlarla, incluido el tiempo que se pasa al aire libre. No obstante, los propios autores subrayan que se trata de una hipótesis verificable y que es necesario seguir investigando.
El problema de la miopía se considera una tendencia global a largo plazo: en una de las previsiones más citadas (metaanálisis en Ophthalmology), se espera que para 2050 la miopía pueda afectar a aproximadamente la mitad de la población mundial, y la miopía alta, a alrededor del 10 %.
A día de hoy, la base empírica respalda en general el papel del «estilo de vida»: pasar más tiempo al aire libre se asocia estadísticamente con un menor riesgo de desarrollar miopía y con un alargamiento más lento del globo ocular en los niños, y una de las vías biológicas que se barajan es la liberación de dopamina estimulada por la luz en la retina, que puede frenar el alargamiento axial del ojo. En la práctica, los oftalmólogos suelen recomendar leer y estudiar con una iluminación general adecuada, hacer pausas regulares cuando se trabaja de cerca y pasar más tiempo al aire libre; en caso de molestias o deterioro rápido de la visión, se recomienda acudir a un especialista para que le examine los ojos.