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Oslo se ha convertido en la ciudad más cara de Europa para una escapada

25 mayo , 2026  

Oslo encabeza la clasificación de las ciudades europeas más caras para una escapada turística en 2026. Según un estudio de Post Office Travel Money, la cesta turística compuesta por 12 gastos estándar para dos personas en la capital de Noruega cuesta 850 euros, lo que supone casi el triple que en la ciudad más asequible de la clasificación: Sarajevo.

El estudio tuvo en cuenta los gastos básicos de los turistas durante un fin de semana: bebidas, cena, traslado desde el aeropuerto, transporte urbano, entradas a museos y galerías, así como dos noches en un hotel de tres estrellas. Se señala que las principales razones del elevado coste en las ciudades caras son los precios del alojamiento y los restaurantes.

El segundo puesto entre las ciudades más caras lo ocupa Copenhague, donde la cesta turística se estima en 777 euros. En tercer lugar se sitúa Edimburgo, con 773,5 euros. Le siguen Ginebra, con 746 euros, y Barcelona, con 742 euros.

El top 10 de las ciudades más caras de Europa para pasar unas vacaciones es el siguiente: Oslo (850 euros), Copenhague (777 euros), Edimburgo (773,5 euros), Ginebra (746 euros), Barcelona (742 euros), Dublín (707 euros), Ámsterdam (705 euros), Cork: 697 EUR, Venecia: 672 EUR y Madrid: 672 EUR.

La clasificación muestra que los altos costes turísticos no son exclusivos de las ciudades del norte de Europa, tradicionalmente caras, sino que también afectan a destinos populares de turismo de masas. Barcelona, Venecia, Ámsterdam y Madrid siguen siendo destinos muy solicitados, pero la saturación, la alta demanda de hoteles y los precios de los restaurantes hacen que los viajes cortos a estos lugares sean cada vez más caros.

Para los turistas, esto significa que planificar el viaje cobra mayor importancia. En las ciudades caras, incluso un pequeño cambio en el precio de un hotel o un restaurante puede aumentar notablemente el presupuesto total. En destinos más asequibles, los viajeros disfrutan de mayor libertad: pueden quedarse más tiempo, comer fuera con más frecuencia y elegir actividades de ocio de forma espontánea.

Para la industria turística europea, la conclusión es evidente: el mercado de los viajes urbanos cortos se divide cada vez más en dos segmentos. El primero: marcas globales caras como Oslo, Ginebra, Barcelona, Ámsterdam y Venecia. El segundo: ciudades más asequibles de Europa del Este y del Sudeste, donde los turistas disfrutan de un formato similar de escapada urbana por mucho menos dinero.

 

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