El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desestimado la solicitud de Airbnb de suspender el pago de una multa de 64 millones de euros impuesta por el Ministerio de Consumo español y ha obligado a la empresa a pagar la multa mientras se tramita el fondo del asunto. Así lo han informado los medios de comunicación españoles, y la medida forma parte de una campaña más amplia de las autoridades españolas para reforzar el control sobre el mercado del alquiler a corto plazo.
Según una publicación de El País, la multa fue impuesta en diciembre de 2025 y equivale aproximadamente a seis veces el importe de la «ventaja obtenida ilegalmente» que, según estimaciones de las autoridades españolas, Airbnb obtuvo como resultado de una práctica controvertida de publicación de anuncios. La resolución judicial, publicada el 23 de marzo, se refiere concretamente a la denegación de la medida cautelar, es decir, no resuelve el fondo del litigio, pero priva a la empresa de la posibilidad de aplazar el pago hasta el veredicto definitivo.
Las autoridades españolas han justificado la sanción con tres infracciones principales. Se trata de la publicación de anuncios de alojamientos turísticos sin el número de licencia obligatorio, el uso de datos de registro falsos o incorrectos, así como de información engañosa sobre la situación jurídica de los arrendadores. Todo ello ha sido calificado en Madrid como formas de publicidad desleal o engañosa.
Airbnb, por su parte, ha declarado que la resolución judicial es de carácter procesal y no afecta al fondo del litigio, y que la propia empresa considera que la multa es contraria al Derecho español y europeo. La empresa ya ha recurrido la sanción y continúa con la defensa judicial.
El caso se desarrolla en un contexto de endurecimiento general de la política española en materia de alquileres a corto plazo. Según datos de Reuters, en el verano de 2025, el Ministerio de Consumo declaró que había conseguido la retirada de 65 000 anuncios de Airbnb considerados infractores y, posteriormente, detectó otros casi 55 000 anuncios sin los números de licencia obligatorios. Las autoridades vinculan esta campaña con los intentos de reducir la presión de los alquileres turísticos sobre el mercado de la vivienda y frenar el aumento de los alquileres para los residentes locales.
En general, España ha endurecido las restricciones al alquiler turístico en los últimos dos años. En concreto, en marzo de 2025, uno de los tribunales superiores del país respaldó el plan de Barcelona de suspender por completo la concesión de licencias de alquiler a corto plazo hasta 2028. Esto pone de relieve que el conflicto de Airbnb con los reguladores forma parte de un giro más amplio de la política de vivienda española a favor de la restricción de los alquileres a corto plazo en zonas turísticas sobrecalentadas.
Para el mercado inmobiliario y el sector turístico, esto supone un aumento de los riesgos regulatorios para las plataformas de alquiler a corto plazo en España.
Para las propias plataformas, la cuestión clave ya no es solo el volumen del negocio, sino también la capacidad de adaptarse rápidamente a los nuevos requisitos en materia de licencias, transparencia de los anuncios y divulgación de datos sobre los propietarios de las viviendas.