Según informa El Economista Serbio, Montenegro ha endurecido considerablemente las normas de pago en la compraventa de inmuebles: las transacciones por un valor superior a 10 000 euros deben realizarse ahora a través del sistema bancario del país. Los nuevos requisitos tienen por objeto reforzar el control del origen de los fondos, luchar contra el blanqueo de capitales y aumentar la transparencia del mercado inmobiliario.
La ley se aplica a las transacciones inmobiliarias por un importe superior a 10 000 euros.
El requisito clave es que el pago de la transacción debe realizarse desde una cuenta bancaria o a una cuenta bancaria abierta en Montenegro. Además, al menos una de las partes de la transacción debe tener una cuenta en un banco montenegrino. Esto significa que el comprador puede transferir fondos desde un banco extranjero directamente a la cuenta del vendedor en Montenegro, si este dispone de dicha cuenta.
Si el pago se ha realizado antes de la firma del contrato, el notario deberá solicitar un extracto bancario que confirme la transferencia. No bastará con una simple declaración de las partes de que el pago ya se ha efectuado. Esto refuerza el papel de los notarios y los bancos como participantes en el control de la regularidad de la transacción.
De hecho, Montenegro cierra el espacio para los pagos informales en el mercado inmobiliario, que en los últimos años ha atraído activamente a compradores extranjeros. Las infracciones se sancionarán con multas de entre 3 000 y 20 000 euros.
Para los compradores extranjeros, las nuevas normas implican la necesidad de verificar de antemano la parte bancaria de la transacción. Si el vendedor es residente en Montenegro y tiene una cuenta bancaria local, el comprador, por regla general, podrá pagar el inmueble mediante una transferencia SWIFT desde su cuenta en el extranjero. Sin embargo, en casos más complejos —por ejemplo, si el vendedor es no residente, la transacción se realiza a través de una persona jurídica o las partes desean controlar los pagos a través de la cuenta del comprador—, puede ser necesario abrir una cuenta en un banco montenegrino.
En este caso, los bancos pueden solicitar documentación sobre el origen de los fondos: justificantes de ingresos, venta de activos, documentos de inversión u otras fuentes de capital. Esto se ajusta a la lógica general del cumplimiento normativo financiero europeo, aunque Montenegro aún no sea miembro de la UE.
Para el mercado inmobiliario de Montenegro, el efecto será doble. Por un lado, las nuevas normas pueden complicar y ralentizar las transacciones, especialmente para los no residentes, acostumbrados a esquemas de pago más flexibles. Por otro lado, el aumento de la transparencia puede reforzar la confianza de los bancos, los notarios y los inversores extranjeros en el mercado, especialmente ante las expectativas de la adhesión de Montenegro a la UE.
Montenegro sigue siendo uno de los mercados inmobiliarios más populares del Adriático para los compradores extranjeros. La demanda se ve respaldada por compradores de países de Europa, Turquía, Rusia, Ucrania, Israel y la región de los Balcanes.
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