El coste potencial de una hipotética compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos podría ascender a 700 000 millones de dólares, según informaron varios medios de comunicación citando a NBC News. Las publicaciones afirman que la evaluación ha sido realizada por expertos y antiguos funcionarios estadounidenses, y que el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, habría recibido el encargo de preparar en las próximas semanas un proyecto de propuesta para la compra de la isla.
Al mismo tiempo, se subraya que no se trata de la posición oficial del Gobierno de Estados Unidos en cuanto al precio, sino de cálculos realizados en el marco de los debates sobre la iniciativa del presidente Donald Trump. Según la información de NBC News, la suma de 700 000 millones de dólares es comparable a más de la mitad del presupuesto anual del Pentágono, lo que ilustra la magnitud de los obstáculos financieros y políticos para cualquier «acuerdo» de este tipo.
La reacción de Copenhague y Nuuk sigue siendo negativa. Dinamarca y las autoridades de Groenlandia declaran públicamente que la isla no está en venta y que la cuestión del estatus de territorio autónomo está relacionada con la soberanía y el derecho a la autodeterminación. Reuters informó esta semana que, tras la reunión en Washington en la que participaron Rubio y el vicepresidente de Estados Unidos, Jay D. Vance, las partes danesa y groenlandesa, sin cambiar su postura de «no venta», acordaron crear un grupo de trabajo para debatir una amplia gama de cuestiones relacionadas con la seguridad y la cooperación en torno a la isla.
La nueva valoración de 700 000 millones de dólares se suma a una serie de cálculos «teóricos» muy dispares que han aparecido en los últimos años. Así, en 2019, The Washington Post, en el marco de una valoración hipotética, mencionó un amplio rango de precios posibles, desde cientos de millones de dólares hasta 1,7 billones.
El interés de Estados Unidos por Groenlandia suele explicarse por una combinación de factores de seguridad y recursos. La isla ocupa una posición clave en el Ártico y el Atlántico Norte, y también se considera un territorio potencialmente importante en términos de acceso a minerales y infraestructura estratégica.
Sin embargo, incluso con la voluntad política de Washington, el escenario de la «compra» se topa con restricciones jurídicas y políticas básicas: Groenlandia es un territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca y, según la posición de las autoridades locales y danesas, su estatus y su futuro no pueden ser objeto de «negociación» externa. En este contexto, los analistas consideran que la continuación más realista de la historia no es un cambio de soberanía, sino una negociación en torno a la ampliación de la cooperación de Estados Unidos con Dinamarca y Groenlandia —en materia de defensa, infraestructura e inversiones— sin un cambio formal del estatus de la isla.