En Ucrania, la accesibilidad se considera cada vez más no como un requisito formal para las infraestructuras, sino como una condición sistémica para que los veteranos y las personas con discapacidad vuelvan a la vida activa, al trabajo, a la educación y a la participación en el desarrollo de las comunidades.
Así se recoge en un artículo de la plataforma Events.org.ua, dedicado a la Semana Nacional de la Accesibilidad, que tuvo lugar en mayo de 2026.
La iniciativa surgió a raíz de la experiencia personal del veterano Vadim Goncharenko, con el nombre de código «Kinolog», quien, tras resultar herido, se desplaza en silla de ruedas. Su hijo, Artem Goncharenko, y el equipo del proyecto destacan que, para las personas con discapacidad, no solo los obstáculos evidentes suponen barreras, sino también decenas de pequeñas decisiones en el espacio urbano: escaleras sin alternativa, rampas peligrosas, bordillos, puertas estrechas, la falta de ascensores o los pavimentos táctiles mal diseñados.
Según los organizadores, precisamente esta experiencia demuestra que la accesibilidad no puede construirse mediante el «método de prueba y error» de las propias personas con discapacidad. Cada decisión arquitectónica o de servicio incorrecta puede suponer para ellas un riesgo de caída, lesiones, dolor adicional o complicaciones.
En el marco de la Semana Nacional de la Accesibilidad, se hizo hincapié no en las declaraciones, sino en las acciones prácticas. Se sumaron a la iniciativa la Universidad Nacional de Construcción y Arquitectura de Kiev, el Instituto Politécnico de Kiev «Igor Sikorsky», la Universidad Técnica Nacional de Ternópil «Ivan Pul’uj», la Universidad Nacional de Biotecnología y Alimentación, la Universidad Nacional de Educación Física y Deportes de Ucrania (NUFVSU), la Universidad Pedagógica Nacional de Drohobych, el Servicio Municipal de Empleo de Kiev, el Instituto de Veteranos de la Universidad Nacional de Construcción y Arquitectura de Kiev (KNUBA), el Clúster de Veteranos de Ucrania, la Agencia de Reconstrucción de Ucrania, socios empresariales y organizaciones de la sociedad civil.

En mayo y junio también se puso en marcha el curso «Derechos de las personas con discapacidad», cuyo objetivo, según los organizadores, no era solo sensibilizar, sino también cambiar los enfoques en la toma de decisiones. El programa hizo hincapié en los procedimientos no discriminatorios, la comunicación adecuada y la comprensión práctica de las necesidades de las personas con discapacidad.
Se dedicó un bloque específico a la evaluación de la accesibilidad del espacio urbano. El 26 de mayo, en el barrio de Teremky-2, los participantes, junto con personas en sillas de ruedas, recorrieron rutas reales para determinar dónde la accesibilidad formal no funciona y qué soluciones requieren un cambio inmediato. A raíz de este trabajo, junto con el grupo de empresas Mlyn y el estudio de arquitectura Shaw, se elaboraron soluciones preliminares para la KNUBA y la NUFVSU.
Otra de las líneas de trabajo fue el tema de la «ciudad inteligente». Los organizadores destacan que una ciudad inteligente sin accesibilidad se convierte en un servicio solo para una parte de los habitantes. Por ello, las soluciones digitales, la navegación, el transporte y los servicios urbanos deben diseñarse teniendo en cuenta las necesidades de los veteranos, las personas con discapacidad, las personas mayores, los padres con niños y otros grupos de la población.
Para el personal de los Centros de Atención al Ciudadano (CNA) de Kiev se impartió una formación específica sobre el trato con veteranos y personas con discapacidad, la comunicación en situaciones de crisis y el uso de herramientas de inteligencia artificial en la prestación de servicios. Los organizadores también definieron las siguientes áreas de formación: seguridad y primeros auxilios.
El neurólogo Denys Boichuk impartió cursos prácticos sobre primeros auxilios y cómo actuar ante ataques epilépticos. Los participantes en la iniciativa subrayan que la accesibilidad no se refiere únicamente al espacio físico, sino también a la preparación de las personas para actuar correctamente en situaciones críticas.
Según la valoración de los organizadores, en Ucrania ya se cuenta con los conocimientos especializados, las colaboraciones y la experiencia práctica necesarios para desarrollar un entorno sin barreras; sin embargo, esta labor no puede limitarse a medidas aisladas. Debe convertirse en parte integrante de las decisiones diarias en materia de gestión, educación, arquitectura y servicios.
Por otra parte, en el artículo se destaca que el Instituto de Veteranos «Arquitectura de la Resiliencia» de la KNUBA y el Clúster de Veteranos de Ucrania siguen desarrollando oportunidades educativas para los veteranos, los defensores y sus familiares. Se trata de formación, reciclaje profesional, cursos, segunda titulación universitaria, másteres, estudios de doctorado, apoyo psicológico, rehabilitación y participación en proyectos de reconstrucción de Ucrania.
Entre las universidades asociadas a la iniciativa se encuentran la KNUBA, la Universidad Nacional de Educación Física y Deporte de Ucrania, la Universidad Nacional de Ucrania Occidental, la Universidad Politécnica de Poltava, la Universidad Nacional de los Pre-Cárpatos, la NUBiP, la Universidad Pedagógica de Drohobych, el Instituto Politécnico de Kiev «Igor Sikorsky», la Universidad Técnica Nacional de Ternópil «Iván Pul’uj» y la Universidad de Gestión Educativa.
Los organizadores subrayan que por «enseñanza gratuita» se entiende la participación en programas estatales de compensación, subvenciones, becas y ayudas de los empleadores. La admisión se lleva a cabo en los plazos habituales de la campaña de admisión básica.
La Semana Nacional de la Accesibilidad ha puesto de manifiesto que, para la Ucrania de la posguerra, la accesibilidad no debe ser una cuestión social aislada, sino un componente de la recuperación económica, el mercado laboral, la educación, la planificación urbana y la política de servicios. Teniendo en cuenta el número de veteranos y de personas que regresan a la vida civil tras sufrir lesiones, estas decisiones tendrán un impacto directo en el empleo, la calidad de vida y la capacidad de recuperación de las comunidades.
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