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La vivienda en Turquía sigue encareciéndose en liras, pero se abarata en términos reales – Experts Club

22 junio , 2026  

El mercado de la vivienda en Turquía mantiene un crecimiento nominal de los precios, aunque, teniendo en cuenta la inflación, la vivienda de hecho sigue abaratándose, según se desprende de los datos del mercado.

Según los analistas, el precio medio por metro cuadrado de vivienda en el país alcanzó las 40,486 mil liras turcas, o alrededor de 872 dólares. El valor medio de un inmueble residencial se estima en aproximadamente 5,02 millones de liras, o alrededor de 108,1 mil dólares.

En términos nominales, los precios de la vivienda aumentaron un 23,8% interanual. Sin embargo, tras el ajuste por inflación, la dinámica real pasó a terreno negativo y se situó en alrededor del 6,5%.

Las estadísticas oficiales del Banco Central de Turquía confirman esta tendencia. En mayo de 2026, el índice de precios de la vivienda aumentó un 1,7% mensual y un 24,5% interanual en términos nominales, pero en términos reales disminuyó un 6,1%.

Esto significa que, para compradores e inversores, el aumento de los precios en liras no equivale a un aumento del valor del activo. En un contexto de alta inflación, los inmuebles pueden parecer más caros en la moneda nacional, pero perder valor adquisitivo en términos reales.

El plazo medio de recuperación de la inversión en vivienda mediante alquiler en Turquía se estima actualmente en aproximadamente 13 años. Sin embargo, la situación difiere mucho según la región. En las grandes ciudades y en las zonas turísticas, los precios de la vivienda a menudo crecieron más rápido que las tarifas de alquiler, por lo que la rentabilidad de estos inmuebles se reduce.

Esta brecha es especialmente notable en las regiones turísticas populares, incluida Muğla y parte de la costa, donde el coste del suelo y de la vivienda sigue siendo alto, mientras que los alquileres no siempre logran seguir el ritmo de los precios de venta. En estas ubicaciones, la compra de inmuebles requiere cada vez más no solo calcular los ingresos potenciales, sino también evaluar la liquidez del inmueble, los gastos de mantenimiento y los riesgos cambiarios.

Para los compradores extranjeros, la situación se ha vuelto menos clara. Tras el auge de 2021-2023, el mercado turco ya no parece un mercado de crecimiento rápido garantizado. Las altas tasas de interés, la inflación, el debilitamiento de la lira, los cambios en las normas de los permisos de residencia y el enfriamiento de la demanda por parte de los extranjeros hacen que las decisiones de inversión sean más complejas.

Al mismo tiempo, Turquía sigue siendo uno de los mayores mercados inmobiliarios de la región. La demanda está respaldada por compradores nacionales, arrendatarios en las grandes ciudades, regiones turísticas, así como por el interés en la vivienda como forma de proteger los ahorros frente a la inflación. Sin embargo, el mercado se está volviendo más selectivo: la liquidez la conservan ante todo los inmuebles de calidad en ubicaciones sólidas.

Para los inversores, la principal conclusión consiste en que ya no se puede evaluar la inmobiliaria turca solo por el crecimiento nominal en liras. Es más importante observar la dinámica en divisa extranjera, la rentabilidad real teniendo en cuenta la inflación, el coste de mantenimiento, la demanda de alquiler y la perspectiva de reventa.