El Consejo Federal de Suiza ha aprobado la puesta en marcha de una reforma fiscal sobre la vivienda a partir del 1 de enero de 2029; a partir de ese momento, los propietarios de viviendas que utilicen para su propio uso ya no pagarán el impuesto sobre el llamado valor de alquiler ficticio (Eigenmietwert).
Se trata de una de las normas fiscales más específicas de Europa: hasta ahora, en Suiza, vivir en una casa o piso propio se consideraba un ingreso ficticio sobre el que se pagaban impuestos sobre la renta. En el marco de la reforma, este sistema se suprimirá tanto para la vivienda principal como para la segunda vivienda, aunque el Parlamento ha previsto al mismo tiempo la posibilidad constitucional de que los cantones introduzcan un impuesto especial sobre las segundas viviendas.
La reforma fue posible después de que, en el referéndum del 28 de septiembre de 2025, los votantes suizos apoyaran los cambios en la fiscalidad de la vivienda. Según datos de Swissinfo, el 57,7 % de los votantes se pronunció a favor de la reforma. El Consejo Federal rechazó la petición de varios cantones alpinos de aplazar la entrada en vigor del nuevo sistema al menos hasta 2030, decidiendo mantener la fecha de entrada en vigor de los cambios a partir de 2029.
Para el mercado inmobiliario, esto significa no solo la supresión del impuesto sobre el alquiler ficticio, sino también la revisión de las deducciones fiscales asociadas. Según la explicación oficial, el modelo vigente se basaba en un equilibrio entre la tributación de los ingresos ficticios y la posibilidad de deducir de la base imponible los intereses hipotecarios y los gastos de mantenimiento de la vivienda. Tras la reforma, este mecanismo se modificará sustancialmente y los cantones tendrán que adaptar sus propios regímenes fiscales en los próximos años.
Para los inversores extranjeros y los compradores de inmuebles, esta noticia es importante, ante todo, como señal de un futuro ajuste de las normas de propiedad de la vivienda en Suiza. No obstante, el impacto definitivo de la reforma en la carga fiscal dependerá de la estructura de la propiedad inmobiliaria, de la existencia de un crédito hipotecario y de cómo los cantones concretos hagan uso de su derecho a introducir un impuesto específico sobre las segundas residencias.