La fuerza de prensión podría ser un indicador sencillo y económico del estado general de salud y del riesgo de enfermedades cardiovasculares, según los resultados del estudio internacional PURE, publicado en la revista médica The Lancet.
En el estudio participaron 139 691 adultos de entre 35 y 70 años procedentes de 17 países. Se realizó un seguimiento de los participantes durante una media de unos cuatro años, y la fuerza de prensión se midió con un dispositivo especial: un dinamómetro de mano.
Según las conclusiones de los investigadores, una menor fuerza de prensión se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas, mortalidad cardiovascular, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. Cada disminución de 5 kg en la fuerza de prensión se asoció con un aumento del riesgo de muerte por todas las causas del 16 %, de mortalidad cardiovascular del 17 %, de infarto del 7 % y de ictus del 9 %.
Los autores del estudio también señalaron que la fuerza de prensión resultó ser un predictor más potente de la mortalidad general y cardiovascular que la presión arterial sistólica. Sin embargo, esto no significa que la medición de la presión arterial pierda importancia: lo que se quiere decir es que la fuerza muscular puede ser un marcador de riesgo adicional y sencillo.
Las pruebas populares, como la pregunta «¿puedes mantenerte colgado de una barra fija durante un minuto?», pueden reflejar en parte la fuerza de prensión, la resistencia del antebrazo, el peso corporal y la forma física general. Sin embargo, es importante matizar: en el estudio de The Lancet no se evaluó el tiempo de suspensión en la barra fija, sino la fuerza de prensión de la mano mediante un dinamómetro.
Las normas orientativas para la suspensión en la barra fija suelen indicarse por separado para hombres y mujeres.
Para los hombres, el nivel básico es el siguiente:
hasta los 30 años: 60-90 segundos,
30-40 años: 45-60 segundos,
40-50 años: 30-45 segundos,
a partir de los 50-60 años: aproximadamente 15-30 segundos.
Para las mujeres, los valores de referencia son más bajos:
hasta los 30 años: 40-60 segundos;
de 30 a 40 años: 30-45 segundos;
de 40 a 50 años: 20-30 segundos;
a partir de los 50-60 años: 15-20 segundos.
Estos valores no constituyen un estándar médico y no pueden utilizarse con fines diagnósticos. El resultado no solo depende de la fuerza de agarre, sino también del peso corporal, el estado de las articulaciones de los hombros, la técnica, la experiencia en el entrenamiento y el estado general de salud.
Lo que tiene importancia médica no es un récord concreto en la suspensión, sino la tendencia general: una fuerza de agarre más débil puede ser un indicador de menor masa muscular, baja actividad física, cambios relacionados con la edad o enfermedades concomitantes. Por eso, los investigadores consideran la fuerza de agarre como un indicador de cribado potencialmente útil en la práctica médica.
Al mismo tiempo, los médicos subrayan que un agarre débil o un tiempo reducido de suspensión en la barra no constituyen un diagnóstico por sí mismos. Se trata únicamente de una señal de que conviene prestar atención a la actividad física, los riesgos cardiovasculares, la alimentación, el sueño, el peso, la presión arterial y el estado general de salud.
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