El estrés crónico, las alertas aéreas y la expectativa constante de peligro alteran la calidad del sueño de los ucranianos. Incluso después de una noche relativamente tranquila, una persona puede despertarse cansada. Mantener una rutina regular, reducir las actividades nocturnas y diagnosticar a tiempo los trastornos del sueño ayuda a recuperar un descanso adecuado.
Dormir bien por la noche se ha convertido en un problema grave para muchos ucranianos en el contexto de la guerra en curso. Las alertas aéreas, las explosiones y la necesidad de vigilar constantemente la situación alteran los hábitos habituales de descanso. Al mismo tiempo, las dificultades pueden persistir incluso durante las noches en las que no existe una amenaza inmediata.
Según los datos de una encuesta sociológica realizada en junio de 2026, citados por el centro médico ADONIS, el 38 % de los ucranianos encuestados declaró que la calidad de su sueño había empeorado en comparación con el comienzo del año, y el 14 % señaló un deterioro considerable. Otro estudio sobre el impacto de la guerra en el sueño mostró que el 44 % de los participantes presentaba signos de insomnio, mientras que el 27 % sufría insomnio clínicamente significativo.
Por qué el organismo no puede relajarse ni siquiera por la noche
El sueño es un proceso fisiológico importante, necesario para la recuperación del organismo, el funcionamiento del sistema nervioso, la memoria y la capacidad de regular las emociones. Los despertares frecuentes provocados por las alertas aéreas y las explosiones alteran su estructura, reduciendo la calidad del descanso incluso cuando la persona consigue volver a dormirse.
Sin embargo, las circunstancias externas no son la única causa de los problemas. En situaciones de estrés prolongado, el sistema nervioso puede mantener un estado de alerta elevado incluso cuando no existe un peligro inmediato.
Como explica Valerii Kozlov, neurólogo principal de la máxima categoría profesional del centro médico ADONIS, una persona puede acostarse en un ambiente silencioso, pero la tensión interna sigue dificultando la relajación, la conciliación del sueño y el mantenimiento de un sueño ininterrumpido.
Como resultado, incluso después de pasar entre siete y ocho horas en la cama, una persona no siempre se siente descansada. El sueño puede ser superficial y fragmentado, mientras que su función reparadora puede verse reducida.
Por lo tanto, la ausencia de ataques nocturnos no garantiza por sí sola un descanso adecuado: el organismo necesita tiempo para salir del estado de preparación constante ante el peligro.
Por qué aparecen el insomnio y los despertares nocturnos frecuentes
Los despertares breves forman parte del sueño normal y, a menudo, las personas ni siquiera los recuerdan. El problema surge cuando se vuelven frecuentes, resulta difícil volver a dormirse después de ellos y por la mañana persisten el cansancio y la sensación de agotamiento.
Las causas pueden ser diversas: estrés crónico, ansiedad, horarios diarios irregulares o enfermedades que afectan a la calidad del sueño.
El síndrome de apnea obstructiva del sueño merece especial atención. En esta afección, la respiración durante el sueño se interrumpe periódicamente o se reduce de forma considerable. El organismo responde con breves despertares de los que la persona puede no ser consciente. Como resultado, el sueño resulta menos reparador a pesar de tener una duración suficiente.
Otra situación frecuente es experimentar un cansancio intenso durante el día y, al mismo tiempo, no poder conciliar el sueño por la noche. Esto se debe a que el agotamiento físico y emocional no siempre va acompañado de somnolencia. La tensión interna y los pensamientos ansiosos pueden mantener el sistema nervioso en un estado de excitación.
El consumo excesivo de cafeína, especialmente durante la segunda mitad del día, constituye un factor adicional.
Por lo tanto, no todos los trastornos del sueño pueden explicarse exclusivamente por causas psicológicas. Si los problemas persisten, es importante identificar su origen.
Cómo afecta la falta crónica de sueño a la salud y al rendimiento laboral
La falta de sueño no solo afecta a cómo se siente una persona por la mañana. Cuando la privación de sueño es sistemática, resulta más difícil concentrarse, memorizar información, reaccionar rápidamente ante los cambios de situación y tomar decisiones.
También pueden aumentar la irritabilidad y la inestabilidad emocional, incrementarse el número de errores cotidianos y reducirse el rendimiento laboral.
La somnolencia diurna intensa representa un peligro especial para los conductores y las personas cuyo trabajo requiere una concentración constante.
Al mismo tiempo, intentar compensar la falta de sueño con una sola noche de descanso prolongado no siempre produce el resultado necesario. Después de un período prolongado de sueño insuficiente, el organismo puede necesitar más tiempo para recuperarse.
Por ello, no solo es fundamental la duración del descanso de una noche concreta, sino también la regularidad general del sueño.
Cómo recuperar una rutina de sueño en tiempos de guerra
Según Valerii Kozlov, en condiciones de amenazas externas constantes no siempre es posible controlar por completo la duración y la calidad del descanso nocturno. Sin embargo, seguir algunas recomendaciones puede ayudar a estabilizar la rutina.
En primer lugar, es importante mantener una hora regular para despertarse. Siempre que sea posible, conviene levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días para establecer un ritmo circadiano más estable.
En segundo lugar, es necesario recibir suficiente luz natural y mantener una actividad física moderada durante el día. Esto ayuda a mantener un ciclo normal de sueño y vigilia.
En tercer lugar, por la noche es aconsejable reducir gradualmente las actividades. Conviene limitar el consumo intensivo de noticias inmediatamente antes de acostarse y evitar actividades que aumenten la tensión emocional.
En cuarto lugar, se debe controlar el consumo de cafeína. El café y otras bebidas que la contienen pueden dificultar la conciliación del sueño si se consumen durante la segunda mitad del día.
En quinto lugar, después de una noche especialmente difícil se puede dormir una siesta corta durante el día. Sin embargo, un descanso prolongado a última hora de la tarde puede dificultar la conciliación del sueño durante la noche siguiente.
Al mismo tiempo, cualquier recomendación para mejorar el sueño debe tener en cuenta las exigencias de seguridad. Durante una alerta aérea es necesario seguir las normas establecidas y dirigirse a un refugio, aunque esto suponga una interrupción forzosa del descanso nocturno.
También es importante no exigirse demasiado: en condiciones de guerra, la recuperación de la rutina habitual puede producirse de manera gradual.
Cuándo los trastornos del sueño requieren atención médica
Si las dificultades para conciliar el sueño, los despertares nocturnos frecuentes o la sensación de un sueño no reparador se repiten regularmente, afectan a la vida cotidiana e impiden una recuperación adecuada, conviene consultar a un especialista.
Los ronquidos fuertes, las interrupciones de la respiración durante el sueño observadas por otras personas, los despertares con sensación de falta de aire y la somnolencia diurna intensa requieren especial atención. Estos síntomas pueden indicar trastornos respiratorios relacionados con el sueño que necesitan un diagnóstico especializado.
Los trastornos del sueño también pueden acompañar a enfermedades neurológicas, cardiovasculares, endocrinas y de otros tipos. Por ello, el cansancio persistente no debe atribuirse automáticamente y de manera exclusiva al estrés.
Uno de los métodos para evaluar objetivamente el sueño es la polisomnografía. Durante este estudio nocturno, los equipos registran la estructura del sueño, la respiración, el ritmo cardíaco, la saturación de oxígeno en la sangre y otros indicadores fisiológicos.
Este examen es especialmente importante cuando se sospecha la presencia de apnea del sueño. Sin embargo, la polisomnografía no es necesaria para todas las personas que sufren insomnio: el método diagnóstico adecuado se determina individualmente después de una consulta médica.
Diagnóstico del sueño: posibilidades del centro médico ADONIS
Para examinar a los pacientes con sospecha de trastornos del sueño, el centro médico ADONIS ofrece dos opciones de diagnóstico: la polisomnografía realizada en la clínica bajo la supervisión del personal médico y la monitorización domiciliaria mediante equipos portátiles.
La elección del método depende de las molestias del paciente, de la causa probable del trastorno y de las indicaciones médicas.
Un diagnóstico oportuno permite no limitarse a combatir síntomas individuales, sino determinar por qué el sueño ha dejado de proporcionar una recuperación adecuada al organismo.
En condiciones de guerra, un sueño de calidad sigue siendo un factor importante para preservar la salud física, la estabilidad emocional y el rendimiento laboral.
Si el cansancio constante y los despertares nocturnos se vuelven habituales, no deben considerarse una parte inevitable de la vida cotidiana: es necesario evaluar el estado de salud y seleccionar un enfoque individualizado para recuperar un sueño reparador.
Fuente: centro médico ADONIS. Este material se ha elaborado a partir de las recomendaciones del neurólogo Valerii Kozlov.