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Endurecimiento de la política migratoria de Trump: primeros pasos y perspectivas

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una nueva proclamación presidencial que amplía y endurece las restricciones a la entrada de ciudadanos extranjeros en el país, elevando a 39 el número de países sujetos a prohibiciones totales o parciales, según se desprende del texto del documento y de las explicaciones de la Casa Blanca.

Según la proclamación, se mantienen íntegramente las restricciones anteriormente vigentes para la entrada de ciudadanos de 12 países con «alto nivel de riesgo»: Afganistán, Myanmar (Birmania), Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. Se suspende la entrada a los Estados Unidos de los ciudadanos de estos países en las categorías de visados de inmigración y la mayoría de las de no inmigración, salvo en los casos de excepciones individuales y humanitarios previstos por la ley y el documento.

La prohibición total de entrada se extiende también a los ciudadanos de otros cinco países: Burkina Faso, Malí, Níger, Sudán del Sur y Siria, así como a las personas que viajen con documentos de viaje expedidos o certificados por la Administración Palestina. En la justificación de la decisión se mencionan los altos índices de «overstays» (casos de excedencia del plazo de estancia permitido), los problemas de seguridad y la falta de disposición de las autoridades de estos países para acoger a los ciudadanos deportados.

Por separado, la proclamación traslada a Laos y Sierra Leona del régimen de restricciones parciales al régimen de prohibición total efectiva: se suspende la entrada de ciudadanos de estos países a los Estados Unidos tanto con visados de inmigración como con los principales tipos de visados de no inmigración (B-1/B-2, F, M, J).

Al mismo tiempo, el documento suaviza el régimen para Turkmenistán: ante el «progreso significativo» en la cooperación con Washington, se levanta la restricción a la expedición de visados no inmigrantes a los ciudadanos de este país, pero se mantiene la prohibición de entrada por motivos de inmigración.

Además, se introducen restricciones parciales para 15 países: Angola, Antigua y Barbuda, Benín, Costa de Marfil, Dominica, Gabón, Gambia, Malaui, Mauritania, Nigeria, Senegal, Tanzania, Tonga, Zambia y Zimbabue. Para los ciudadanos de estos países, la entrada en los Estados Unidos como inmigrantes y como titulares de visados B-1/B-2, F, M y J estará restringida, y se prevé reducir la validez de otras categorías de visados expedidos por los consulados estadounidenses «en la medida en que lo permita la legislación». Las razones aducidas son los altos índices de incumplimiento del régimen de visados, la existencia de programas de «ciudadanía por inversión» sin requisito de residencia y los problemas para repatriar a los migrantes ilegales.

Se mantienen restricciones parciales para una serie de países que ya figuraban en versiones anteriores del régimen migratorio de alto riesgo, en particular Burundi, Cuba, Togo y Venezuela, según se precisa en los documentos de la Casa Blanca.

La administración estadounidense subraya que el objetivo del sistema actualizado es «aumentar el nivel de seguridad y control migratorio», así como estimular a los países extranjeros a reforzar el intercambio de datos, reducir las infracciones en materia de visados y acoger de forma más activa a los ciudadanos expulsados. El documento prevé la posibilidad de revisar la lista de países y la naturaleza de las restricciones tras las evaluaciones periódicas del Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional.

Según los observadores, el siguiente paso de la administración Trump en materia de migración podría ser un mayor endurecimiento de los controles a los solicitantes de países «de riesgo», la ampliación de la práctica de restricciones específicas para determinadas categorías de visados (incluidos los visados de trabajo y de estudiante), así como los intentos de vincular la flexibilización del régimen a acuerdos en materia de seguridad y cooperación para la repatriación de migrantes ilegales. Al mismo tiempo, los expertos esperan que se intensifiquen las disputas legales en torno a las nuevas medidas y su impugnación en los tribunales federales, como ya ha ocurrido en años anteriores.

https://expertsclub.eu/tramp-posylyuye-migraczijnu-polityku-chogo-ochikuvaty-dali/

 

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Alemania aumentó de manera significativa el número de deportaciones de ciudadanos extranjeros en 2025

Alemania aumentó de manera significativa el número de deportaciones en 2025, informa el diario Neue Osnabrücker Zeitung, citando la respuesta del gobierno federal a una solicitud del grupo parlamentario del Partido de la Izquierda.

De enero a septiembre de 2025 fueron expulsadas 17.651 personas de la República Federal de Alemania, casi 3.000 más que en el mismo período de 2024 (14.706).

Una parte significativa de los deportados son ciudadanos de Turquía (1.614) y Georgia (1.379). En total, el 18 % (3.095 personas) son niños y menores de edad, y entre los expulsados también hay 275 personas de entre 60 y 70 años y 54 mayores de 70 años. Al cierre de 2024, el número total de deportaciones fue de algo más de 20.000 personas.

Representantes del Partido de la Izquierda criticaron las acciones de las autoridades, calificando la política de “inhumana”, y señalaron que entre los deportados hay estudiantes, personas mayores y enfermos. Según medios alemanes, entre los expulsados también hay ciudadanos de países de Europa del Este, incluida Ucrania, aunque no se revela la cifra exacta.

El procedimiento de deportación en Alemania está regulado por la Ley de Residencia (Aufenthaltsgesetz) y es ejecutado por los estados federados por encargo del Ministerio del Interior. Los motivos para la expulsión incluyen la pérdida del estatus de asilo, la denegación de la prórroga del permiso de residencia o que la persona sea considerada una amenaza para la seguridad pública.

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