De la herida a la victoria: ¿está preparada Ucrania para una rehabilitación sistemática de los veteranos a través del deporte?
El 16 de abril de 2026 tuvo lugar en la Universidad Nacional de Educación Física y Deporte de Ucrania una reunión abierta de expertos
«De la herida a la victoria: ¿está preparada Ucrania para un nuevo sistema de rehabilitación?», que no solo sirvió de plataforma de debate, sino que constituyó un intento de forjar una visión común del futuro modelo de deporte adaptado y rehabilitación en Ucrania.
El evento reunió a representantes de instituciones estatales, ministerios competentes, el ámbito científico y educativo, la Universidad Olímpica Nacional, organizaciones de la sociedad civil, la comunidad deportiva, centros de rehabilitación y a los propios veteranos —aquellos para quienes este sistema debe funcionar en primer lugar.
La guerra a gran escala ha cambiado radicalmente la estructura social de la sociedad ucraniana. Miles de militares regresan a la vida civil con heridas, tanto físicas como psicológicas. En este contexto, la rehabilitación deja de ser un tema médico de ámbito restringido y se convierte en una cuestión de resiliencia nacional.
El deporte adaptado desempeña en este proceso un papel mucho más amplio que la simple actividad física. Es una herramienta para la recuperación física, la estabilización psicoemocional, la integración social y la formación de una nueva identidad tras el trauma.
Sin embargo, el principal reto, que se mencionó en repetidas ocasiones durante la reunión, es la falta de sistematización.

Al inaugurar el evento, el director del centro de formación y rehabilitación de la NUFVSU, Viktor Korzh, señaló de inmediato el problema clave: en Ucrania ya existen numerosas iniciativas, pero siguen estando fragmentadas.
«La rehabilitación física y deportiva y el deporte adaptado son un componente social de suma importancia que debe servir para la recuperación y la integración social de nuestros veteranos heridos.
Esto requiere un enfoque individualizado, un acompañamiento médico profesional y tener en cuenta el estado de salud de cada persona.
Solo entonces estas herramientas serán realmente beneficiosas y no causarán daño.
El deporte y la rehabilitación física son herramientas poderosas que deben basarse en un profundo conocimiento y en la responsabilidad, y solo así serán realmente beneficiosas y no causarán daño».
Su tesis marcó el tono de todo el debate: no se trata de crear nuevos proyectos aislados, sino de construir un ecosistema integral.
Se prestó especial atención al papel de la educación en la configuración de este sistema.
La rectora en funciones de la Universidad Nacional de Educación Física y Deporte de Ucrania, Olga Borisova, destacó la importancia estratégica de la formación de especialistas.
«Hoy en día, las universidades deben ir más allá de la educación clásica y convertirse en centros de formación de un nuevo sistema de rehabilitación.
Hablamos de la formación de especialistas que trabajarán en la intersección entre el deporte, la medicina y la psicología.
Son precisamente estos profesionales los que garantizarán la calidad y la seguridad del proceso de recuperación de los veteranos».
Este enfoque subraya que el problema del deporte adaptado no es solo organizativo, sino también de personal. Sin una formación sistemática de los especialistas, ni siquiera los mejores programas podrán funcionar de manera eficaz.
Un punto importante del debate fue el análisis de la experiencia de EE. UU. e Israel, países que cuentan con una larga trayectoria en el trabajo con veteranos.

Artem Goncharenko, director del Instituto de Rehabilitación, Reintegración y Desarrollo Profesional «Arquitectura de la Resiliencia» de la KNUBA, destacó que la diferencia clave de estos sistemas es su carácter integrado.
«En EE. UU. e Israel, el deporte adaptado no existe de forma aislada: está integrado en la política estatal de rehabilitación.
Es parte de un proceso continuo: desde el hospital hasta la plena reintegración en la sociedad.
Para Ucrania es importante no solo adoptar la experiencia, sino integrarla correctamente en su propio sistema».
De hecho, se trata de pasar de la «ayuda tras una lesión» a un modelo de «acompañamiento de la persona en todas las etapas de la recuperación».
Uno de los momentos más impactantes del encuentro fue la intervención del veterano Vadim Goncharenko, quien compartió su propia experiencia participando en competiciones internacionales.
«El deporte adaptado no se trata solo de la recuperación física.
Se trata de recuperar la confianza en uno mismo, de la posibilidad de volver a sentir el control sobre la propia vida.
Fue precisamente a través del deporte como pude encontrar una nueva motivación y volver a una vida activa».
Sus palabras confirmaron de hecho lo que habían señalado los expertos: la eficacia del sistema no se mide por el número de programas, sino por los cambios en la vida de personas concretas.
Entre los participantes en la reunión también se encontraban: el presidente del Comité Olímpico de Ucrania, Illia Shevliak; el jefe de la Dirección de Salud Física y Mental del Ministerio de Asuntos de Veteranos de Ucrania, Vyacheslav Chernenko; y otros invitados que participaron activamente en el debate.
Una de las principales conclusiones de la reunión fue la necesidad de una cooperación real entre el Estado, las instituciones educativas, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil. Sin esta interacción, el sistema del deporte adaptado seguirá estando fragmentado y no podrá garantizar un efecto duradero.
La reunión en la Universidad Nacional de Educación Física y Deporte de Ucrania demostró que en Ucrania ya existe una comprensión del problema y que se cuenta con todos los actores clave para su resolución. Sin embargo, el siguiente paso es la consolidación de esfuerzos para lograr el pleno retorno de los veteranos a una vida plena.
El deporte adaptado hoy en día no se limita a la actividad física. Se trata de una nueva política social, del retorno de las personas a la vida, de la capacidad del Estado para responder a los retos de la guerra.
Y la pregunta principal que quedó tras el evento:
¿Podrá Ucrania aunar todos estos esfuerzos en un sistema único que funcione no de forma puntual, sino para cada veterano?
La respuesta a esta pregunta no depende de las palabras, sino de las decisiones que se tomen en los próximos días.