Según informa Serbian Economist, el Departamento de Estado de EE. UU. ha presentado al Congreso un informe sobre la política de Washington respecto a los Balcanes Occidentales, en el que, de hecho, ha anunciado el paso del antiguo modelo de intervención internacional y «construcción del Estado» a una política más pragmática de asociación, estabilidad, energía, seguridad y cooperación económica.
El documento se titula «Política de Estados Unidos para promover la estabilidad y la prosperidad regionales en los Balcanes Occidentales».
En él se afirma que la era de la «construcción del Estado» bajo el liderazgo de EE. UU. ha quedado atrás, y que la nueva política de Washington en la región no se basará en el «rescate o la reconstrucción», sino en la estabilidad y las asociaciones mutuamente beneficiosas.
Para Serbia, esta es una señal importante: Washington considera los Balcanes Occidentales como una región de importancia directa para los intereses estadounidenses en materia de seguridad y economía. El informe señala que Estados Unidos tiene la intención de cooperar con Serbia de manera que ello contribuya a promover los intereses estadounidenses, y en 2026 está previsto iniciar un diálogo estratégico oficial con Belgrado.
La estabilidad se señala como una de las principales prioridades. El Departamento de Estado señala que las disputas sin resolver y las prolongadas divergencias políticas siguen socavando la estabilidad regional. En el caso de Serbia y Kosovo, Washington afirma que seguirá apoyando la normalización de las relaciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo negociado y duradero que sea aceptable para ambas partes.
En cuanto a Bosnia y Herzegovina, Estados Unidos reitera su compromiso con el Acuerdo de Paz de Dayton, la soberanía y la integridad territorial del país. Al mismo tiempo, Washington afirma que, en 2025, la diplomacia estadounidense ayudó a poner fin a la crisis más grave en Bosnia y Herzegovina desde la guerra de 1992-1995, preservando el orden constitucional y la integridad jurídica del Estado.
Se hace especial hincapié en el sector energético. El Departamento de Estado califica la dependencia de la región de los recursos energéticos rusos como una vulnerabilidad estratégica y propone la diversificación mediante el GNL estadounidense, las tecnologías nucleares —incluidos los reactores modulares pequeños— y las energías renovables. Para Serbia, esto está directamente relacionado con cuestiones de los NIS, la infraestructura de gas, el futuro programa nuclear y la modernización del sector eléctrico.
El informe también aborda la competencia con Rusia y China. Washington considera que Moscú y Pekín utilizan la inestabilidad, la corrupción y la mala gobernanza en la región para ampliar su influencia. Rusia, según la valoración de EE. UU., se apoya en las palancas energéticas y las tensiones etno-políticas, mientras que China consolida su posición a través de créditos, comercio, proyectos de infraestructura y vínculos con las élites.
El bloque económico de la nueva estrategia es especialmente importante para Serbia.
La región se describe como un espacio con una ubicación geográfica ventajosa, corredores de transporte, recursos naturales, un sector tecnológico en crecimiento y mano de obra cualificada. Estados Unidos tiene la intención de reducir las barreras regulatorias, mejorar el cumplimiento de los contratos, desarrollar los procedimientos de contratación pública y promover proyectos que beneficien a las empresas estadounidenses y a las economías de la región.
Para Serbia, esta estrategia abre oportunidades, pero también genera presión. Las oportunidades están relacionadas con un posible diálogo estratégico con EE. UU., inversiones en energía, infraestructura, tecnología y cooperación en materia de defensa. La presión radica en la expectativa de que Belgrado reduzca su dependencia de los recursos energéticos rusos, adopte una actitud más cautelosa hacia el capital chino y participe más activamente en el mantenimiento de la estabilidad regional.
Así, el nuevo informe del Departamento de Estado refleja un cambio en la política estadounidense: los Balcanes Occidentales siguen siendo importantes para EE. UU., pero ahora sobre todo como territorio de corredores estratégicos, energía, mercados, seguridad y competencia entre grandes potencias. Para Serbia, esto puede suponer una oportunidad para reforzar el diálogo con Washington, pero solo si la cooperación económica no se ve constantemente obstaculizada por cuestiones políticas sin resolver.
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