Las autoridades de Indonesia han iniciado una revisión de las normas de residencia y fiscalidad aplicables a los nómadas digitales extranjeros y otros trabajadores a distancia, cuyo número está aumentando sobre todo en Bali y en otras regiones turísticas populares del país.
El director general del Servicio de Inmigración de Indonesia, Hendarsam Marantoko, ha comunicado en una rueda de prensa que su organismo, junto con la Agencia Tributaria y otros organismos estatales, está estudiando posibles cambios en la legislación relativa a los profesionales extranjeros que se encuentran físicamente en Indonesia, pero que trabajan para empresas en el extranjero.
Según Marantoko, el sistema actual genera un conflicto jurídico. Los visados de trabajo habituales están orientados principalmente a extranjeros que trabajan para empresas indonesias, mientras que los nómadas digitales obtienen ingresos fuera del país. Las autoridades deben determinar si deben considerarse principalmente como visitantes extranjeros de larga duración que gastan dinero en alojamiento, alimentación y servicios, o como residentes trabajadores sujetos a obligaciones fiscales.
No obstante, ya existe un mecanismo legal específico para el teletrabajo en el país. La clasificación vigente de visados incluye la categoría E33G Remote Worker para extranjeros que mantienen una relación laboral con una empresa situada fuera de Indonesia y realizan dicho trabajo desde el territorio del país.
Una de las cuestiones principales de la futura revisión será la fiscalidad. Según las aclaraciones vigentes de la Dirección General de Impuestos de Indonesia, un ciudadano extranjero, por regla general, puede obtener la condición de residente fiscal en el país si reside en él más de 183 días en un plazo de 12 meses o demuestra su intención de residir de forma permanente en Indonesia. Estas normas podrían aplicarse también a los nómadas digitales, en función de las circunstancias concretas y de los convenios internacionales para evitar la doble imposición.
Las autoridades indonesias aún no han hecho públicos los parámetros concretos de las nuevas normas ni los plazos para su entrada en vigor. El Servicio de Inmigración ha informado de que los cambios oficiales se anunciarán una vez finalizado el análisis interministerial. Al mismo tiempo, las autoridades pretenden conservar los beneficios económicos derivados de la presencia de trabajadores remotos y reforzar el control sobre las infracciones de las normas de inmigración, la superación de los plazos de estancia permitidos y las actividades económicas no declaradas.
Bali sigue siendo uno de los mayores centros mundiales de nomadismo digital: los extranjeros que residen allí durante largos periodos de tiempo generan demanda de alquiler de viviendas, restaurantes, espacios de coworking y otros servicios. Por ello, la modificación de las normas sobre visados y, sobre todo, de las normas fiscales, puede afectar directamente a una parte significativa de los extranjeros que utilizan la isla como base permanente para el teletrabajo.