Según informa el proyecto Interfax-Ucrania Cultura, con motivo del Día Internacional de los Museos, el Museo de Iván Gonchar ha abierto una parte de su colección y ha contado las historias de cinco objetos que han sobrevivido a la desaparición de pueblos, al cambio de épocas, a la pérdida de tradiciones e incluso al olvido, según informa la agencia de prensa del museo.
«Cada uno de estos objetos no es solo una cosa, sino una experiencia que no cabe en una sola biografía humana. Conservan la memoria de un entorno que ya ha desaparecido y nos dan la oportunidad de sentirlo», afirma Oleksandra Storchai, investigadora del Museo de Ivan Honchar.
Se trata de objetos creados hace decenas y cientos de años, que hoy en día se han convertido no solo en piezas de museo, sino en testigos materiales de mundos desaparecidos.
Entre las principales piezas expuestas se encuentran dos camisas bordadas de Bakota, un pueblo de Podillia que fue inundado en 1981 durante la construcción de la central hidroeléctrica de Novodnistrovsk. Hoy en día, este lugar se conoce como la «Atlántida ucraniana».
En el museo se destaca que estas camisas son un recuerdo de la vida de las personas que se vieron obligadas a abandonar sus hogares junto con el pueblo, que desapareció para siempre bajo el agua.
También se presentaron en la selección los balamuti, collares tradicionales de nácar fosilizado. Según la tradición, los yacimientos de este material en Ucrania se agotaron antes de finales del siglo XIX, por lo que hoy en día es prácticamente imposible reproducir este tipo de joyas.
Otra pieza expuesta es la salba, un adorno pectoral cubierto de monedas de diferentes países y épocas. En ella se combinan monedas del Imperio austrohúngaro, de EE. UU. y de Canadá, y algunas de ellas datan del siglo XVIII.
Por separado, el museo mostró una camisa de Volinia de estética sobria y técnicas de bordado complejas, así como una de las camisas más antiguas de la colección: con mangas en diagonal. Este corte ya se consideraba anticuado a principios del siglo XX.
En el museo señalan que todas estas piezas tienen algo en común: han sobrevivido a sus propietarios, a las épocas y al entorno en el que fueron creadas, pero siguen conservando la memoria de ellos.
El Museo de Iván Gonchar es uno de los principales museos ucranianos dedicados a la conservación y el estudio de la cultura tradicional y el patrimonio etnográfico de Ucrania.
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