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Pasarse la noche viendo vídeos cortos provoca cansancio diurno y altera el sueño, según un estudio

21 mayo , 2026  

Ver vídeos cortos antes de acostarse no solo puede empeorar la calidad del sueño, sino que también puede ser la causa del cansancio diurno. A esta conclusión llegaron investigadores de China que estudiaron la relación entre el consumo problemático de vídeos cortos y los síntomas de insomnio en estudiantes, según se desprende de un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences.

Los autores del trabajo analizaron los datos de 6 691 estudiantes del centro de China. La encuesta se realizó dos veces con un intervalo de tres meses: los participantes respondieron a preguntas sobre sus hábitos de visualización de vídeos cortos, dificultades para dormir, cansancio diurno, estado de ánimo y disminución de la productividad.

El estudio reveló una relación bidireccional: el uso excesivo de plataformas de vídeos cortos predecía un aumento de los problemas para dormir tres meses después, pero el efecto inverso resultó ser aún más fuerte. Las personas que durante el día sentían cansancio, apatía o un empeoramiento del estado de ánimo debido a la falta de sueño, perdían con mayor frecuencia el control sobre el visionado de vídeos y los utilizaban como una forma rápida de aliviar la tensión o el aburrimiento.

Según los investigadores, el cansancio diurno actúa como una especie de «puente» entre el insomnio y el uso problemático de las plataformas digitales. La falta de sueño reduce el autocontrol y la capacidad de resistirse a las recompensas inmediatas, mientras que los vídeos cortos ofrecen una forma sencilla y casi sin esfuerzo de descarga emocional. Como resultado, la persona puede volver a ver vídeos por la noche, acostarse más tarde y sentir aún más cansancio al día siguiente.

Los autores señalan que los algoritmos de las plataformas de vídeos cortos refuerzan este ciclo: el feed personalizado capta la atención, y el usuario a menudo subestima el tiempo que ya ha dedicado a verlos. Un factor especialmente significativo resultó ser precisamente la dificultad para conciliar el sueño, que puede desencadenar un hábito persistente de posponer el sueño.

Para las empresas y el mercado de los servicios digitales, este estudio es importante porque muestra no solo el poder de los algoritmos adictivos, sino también la creciente demanda de bienestar digital. Las aplicaciones, las plataformas educativas, los empleadores y los servicios médicos tendrán cada vez más en cuenta el impacto del tiempo de pantalla nocturno en la productividad, el estado mental y la calidad de vida de los usuarios.

Los investigadores subrayan que el problema no se reduce únicamente a una «falta de fuerza de voluntad». Cuando una persona duerme mal y se cansa durante el día, su capacidad para controlar los impulsos disminuye, y el entretenimiento digital se convierte en la forma más accesible de recuperarse a corto plazo.

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