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Los científicos han descubierto una relación inesperada entre el consumo de helado y un menor riesgo de diabetes

El consumo habitual de helado, según varios estudios a gran escala, se ha relacionado de forma inesperada con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2; sin embargo, los científicos advierten de que se trata de una asociación estadística y no de un efecto protector demostrado del producto, según informa SciTechDaily citando trabajos científicos sobre productos lácteos y salud metabólica.
Normalmente, el helado no se considera un elemento de prevención de enfermedades debido a su contenido en azúcar, grasas saturadas y calorías. No obstante, en varios estudios observacionales a gran escala sobre productos lácteos, los investigadores descubrieron una señal inesperada: en determinados grupos, las personas que consumían helado con mayor frecuencia presentaban una menor incidencia de diabetes tipo 2.
Una de las primeras señales apareció en el estudio Health Professionals Follow-up Study, en el que participaron más de 41 000 hombres. En el trabajo publicado se hizo hincapié principalmente en la relación entre los productos lácteos bajos en grasa y el riesgo de diabetes; sin embargo, en los datos sobre productos concretos, el helado también mostró una asociación inversa inesperada con la enfermedad.
Posteriormente, en un estudio de BMC Medicine de 2014, los científicos analizaron tres grandes cohortes estadounidenses: 41 436 hombres del «Health Professionals Follow-up Study», 67 138 mujeres del «Nurses’ Health Study» y 85 884 mujeres del «Nurses’ Health Study II». Durante casi 4 millones de años-persona de seguimiento, se registraron 15 156 casos de diabetes tipo 2.
La conclusión principal de este trabajo fue más conservadora: el consumo total de productos lácteos no se asoció de forma significativa con el riesgo de diabetes, mientras que el yogur mostró una relación inversa consistente. En un metaanálisis de 14 cohortes prospectivas con 459 790 participantes y 35 863 casos de diabetes, una ración diaria de yogur se asoció con una reducción del riesgo de diabetes de aproximadamente un 18 %.
Además, en el análisis específico de los distintos productos lácteos, el helado también mostró una relación inversa estadísticamente significativa con el riesgo de diabetes.
Los científicos subrayan que estos datos no deben interpretarse como una recomendación para tomar helado con el fin de prevenir la diabetes. La explicación más probable es la causalidad inversa: las personas con signos tempranos de problemas metabólicos, sobrepeso o colesterol elevado pueden, siguiendo el consejo de los médicos, reducir el consumo de dulces, incluido el helado. Como resultado, entre quienes siguen consumiendo helado puede haber un mayor número de personas relativamente sanas.
Otra posible explicación son los errores en los cuestionarios sobre alimentación. Los estudios observacionales suelen basarse en autoinformes, y es posible que las personas no indiquen con precisión el consumo de alimentos que se consideran «perjudiciales». Esto puede distorsionar la relación estadística entre la dieta y las enfermedades.
Algunos investigadores también admiten que parte del efecto podría estar relacionado con las características de las grasas y proteínas lácteas, con el índice glucémico más bajo del helado en comparación con otros productos ricos en hidratos de carbono, así como con la estructura de la grasa láctea. Sin embargo, estas hipótesis aún no ofrecen motivos para considerar el helado como un producto protector.
Para la industria alimentaria y el mercado de los productos lácteos, estos estudios son importantes no como publicidad del helado, sino como recordatorio de la complejidad que entraña la evaluación de los alimentos. Un mismo producto puede tener efectos diferentes en función de su composición, la ración, la frecuencia de consumo, la dieta general, el peso, el nivel de actividad física y el estado de salud de la persona.
Los expertos en nutrición siguen recomendando limitar el consumo de productos con alto contenido en azúcares añadidos y grasas saturadas. El helado puede seguir formando parte de la dieta como postre en cantidades moderadas, pero los datos disponibles no demuestran que su consumo reduzca el riesgo de diabetes o de enfermedades cardiovasculares.
Por lo tanto, el misterio científico en torno al helado sigue sin resolverse.

 

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Los científicos han logrado un gran avance en el tratamiento de la diabetes tipo 1

En el invierno de 2025, Vertex Pharmaceuticals presentó los resultados del primer gran estudio (fase I/II) del fármaco zimislecel (antes VX-880), basado en células madre. Este tratamiento experimental tiene como objetivo restaurar las células de los islotes de Langerhans en el hígado de los pacientes.

En el ensayo participaron 14 pacientes con diabetes tipo 1 grave y trastornos de detección de hipoglucemia. Todos los participantes recibieron una infusión de zimislecel en la vena hepática y un tratamiento inmunosupresor inicial sin glucocorticoides. Según los datos de un año, 10 de los 12 pacientes dejaron por completo las inyecciones de insulina, volviéndose insulinodependientes, y los dos pacientes restantes redujeron la dosis de insulina en un 92 % de media. Todos los participantes normalizaron sus niveles de HbA1c (<7 %) y pasaron más del 70 % del tiempo en el rango glucémico de 70-180 mg/dl.

Efectos secundarios:

• Se observó neutropenia en 3 pacientes.
• Se registraron dos casos mortales: uno por meningitis criptocócica (fuera del protocolo) y otro por una patología cognitiva grave no relacionada con el tratamiento.

La interrupción de la terapia con insulina en el 83 % de los participantes es un logro muy importante, ya que significa la posibilidad de restaurar la secreción endógena de insulina. La Asociación Americana de Diabetes (ADA) calificó los datos como «sin precedentes» tras las tres fases de presentación en la conferencia ADA-2025 en Chicago.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el estudio fue pequeño (12-14 participantes) y breve (12 meses); se necesita una experiencia de control a gran escala. Aún se desconocen los datos sobre la eficacia a largo plazo, la seguridad y la asequibilidad comercial.

Actualmente se ha iniciado la fase III, en la que se prevé la participación de unos 50 pacientes. Se espera que los próximos resultados se publiquen a finales de año, tras lo cual se iniciará la presentación de documentos a la FDA.

El fármaco se posiciona como una «remisión funcional» revolucionaria para el grupo de pacientes con diabetes grave y propensión a episodios hipoglucémicos. Si se confirma plenamente su eficacia, supondrá una revolución mundial en el tratamiento de la diabetes tipo 1.

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