Los hombres con hijos obtienen, de media, mejores resultados en algunas pruebas cognitivas y presentan una edad cerebral estimada más baja en comparación con los hombres sin hijos, según los datos de un estudio publicado en Scientific Reports.
Los autores del estudio analizaron los datos de 303 196 participantes del UK Biobank de origen europeo que no padecían enfermedades cerebrales ni del sistema nervioso. Los científicos compararon los resultados de las pruebas de velocidad de reacción y memoria visual, y estudiaron por separado los datos de resonancia magnética de 13 584 personas para evaluar la denominada edad relativa del cerebro.
Según el estudio, tener hijos se asoció con una reacción más rápida y un menor número de errores en las pruebas de memoria visual, tanto en mujeres como en hombres. La diferencia más marcada se observó en los participantes con dos o tres hijos en comparación con los que no tenían hijos.
En los hombres con dos hijos, la edad cerebral calculada era, de media, 0,6 años menor que en los hombres sin hijos, y en los hombres con tres hijos, 0,7 años menor. En las mujeres con dos hijos, el cerebro parecía, de media, 0,5 años más joven, y en las que tenían tres hijos, 0,7 años más joven.
Los investigadores subrayan que se trata de una asociación, y no de una relación causa-efecto demostrada. Según su valoración, los resultados pueden verse influidos no solo por las propias responsabilidades parentales, sino también por factores del estilo de vida relacionados con la presencia de hijos: actividad social, carga cognitiva diaria, apoyo emocional, rutinas, menor consumo de alcohol o tabaco y otras variables.
Los autores también señalan que el efecto no aumentaba de forma lineal con el número de hijos. En los hombres, la relación tenía una forma de U: las diferencias más marcadas se observaron en los padres de dos o tres hijos, mientras que con un mayor número de hijos el efecto era menos claro.
Otros estudios en este ámbito indican que el cuidado de otras personas puede estar relacionado con una edad cerebral más baja. En concreto, un trabajo publicado en 2025 en Social Cognitive and Affective Neuroscience mostró una edad cerebral estimada más baja en abuelas y personas que cuidaban de pacientes con demencia, en comparación con el grupo de control.
Los científicos ven una posible explicación en el hecho de que cuidar de un niño o de otra persona requiere un cambio constante de atención, planificación, memoria, control emocional e interacción social. Esta carga puede actuar como una especie de entrenamiento para el cerebro, aunque se necesitan más estudios para confirmar la relación causal.
Los datos del Estudio de Desarrollo del Adulto de Harvard también apuntan a la importancia de las relaciones sociales para la salud y la longevidad.
Los investigadores del proyecto señalaron que las personas con relaciones más cálidas y estables viven, en promedio, más tiempo y gozan de mejor salud, mientras que el aislamiento social se asocia con mayores riesgos para la salud física y mental.
Por lo tanto, la paternidad puede ser uno de los factores relacionados con una vida social y cognitiva más activa. Sin embargo, los científicos no afirman que el hecho de tener hijos garantice por sí solo un envejecimiento más saludable del cerebro. El estudio muestra una relación estadística que debe tenerse en cuenta junto con el estilo de vida, la salud, el nivel de estrés, los ingresos, la educación y la calidad de las relaciones sociales.