En Turquía se están simplificando determinados trámites administrativos para los inversores extranjeros que se acogen al programa de obtención de la ciudadanía por inversión, aunque los requisitos mínimos para participar en el programa siguen siendo los mismos. La opción más popular sigue siendo la compra de un inmueble por un valor mínimo de 400 000 dólares, con la obligación de no venderlo durante tres años; las vías alternativas son un depósito bancario, la compra de bonos del Estado, inversiones en bolsa o inversiones de capital fijas a partir de 500 000 dólares.
Según datos de consultores especializados del mercado, en 2026 el programa seguirá funcionando sin exigir una residencia prolongada en el país ni un examen de idioma, y el plazo total para la tramitación de la ciudadanía suele ser de unos 6 meses tras la confirmación de las inversiones. Los participantes en el mercado señalan como una de las simplificaciones prácticas una coordinación más clara y centralizada de los trámites a través de los organismos de inversión y migración, lo que reduce parte de la carga burocrática para los solicitantes.
El interés por el programa turco se mantiene en un contexto de demanda generalizada de inmuebles locales por parte de extranjeros, aunque el propio mercado se enfrió notablemente en 2025. Según datos de Daily Sabah, que cita estadísticas oficiales, en 2025 los extranjeros adquirieron en Turquía 21 534 inmuebles residenciales, lo que supone el mínimo en nueve años. Los principales compradores fueron los ciudadanos rusos, seguidos de los de Irán, Ucrania, Alemania e Irak. En el top 10 también se encontraban Azerbaiyán, Kazajistán, China, Arabia Saudí y Afganistán.