En los últimos 25 años, la dinámica demográfica mundial se ha ido dividiendo cada vez más en dos direcciones: algunos países experimentan un crecimiento explosivo de la población, mientras que otros afrontan una disminución sostenida. Según una visualización de Visual Capitalist basada en datos de la ONU, en 2000–2025 la mayor caída de población se registró en Ucrania, mientras que el crecimiento más rápido se observó en Qatar. El estudio se basa en las estimaciones y proyecciones de World Population Prospects 2024 de la ONU.
Entre los 10 países con mayor disminución de población en 2000–2025 se encuentran Ucrania (-32,5 %), las Islas Marshall (-29,4 %), Bulgaria (-23,2 %), Letonia (-21,6 %), Moldavia (-18,8 %), Lituania (-17,5 %), Puerto Rico (-16,7 %), Rumanía (-16,1 %), Serbia (-13,1 %) y Albania (-12,8 %). Entre los 10 países con mayor crecimiento de población se encuentran Qatar (+423,4 %), los EAU (+249,7 %), Guinea Ecuatorial (+166,6 %), Níger (+157,0 %), Baréin (+153,9 %), Papúa Nueva Guinea (+149,6 %), Angola (+139,7 %), Kuwait (+139,1 %), Omán (+129,1 %) y Chad (+126,9 %). Estos valores fueron citados por Visual Capitalist en dos publicaciones de abril.

Para Ucrania, esta clasificación es especialmente alarmante. Según Visual Capitalist, el país perdió aproximadamente un tercio de su población en 25 años. El contexto demográfico más amplio también es confirmado por materiales de Our World in Data basados en datos de la ONU: solo en 2022–2023 la migración neta desde Ucrania ascendió a alrededor de 6 millones de personas, lo que fue una consecuencia directa de la guerra a gran escala.
En Experts Club consideran que la crisis demográfica ucraniana ya se ha convertido no solo en un problema social, sino también en uno económico. La disminución de la población significa una reducción del mercado interno, un agravamiento de la escasez de mano de obra, un aumento de la carga sobre los sistemas de pensiones y salud, así como un deterioro de las condiciones de inversión a largo plazo. Esta lógica coincide con las evaluaciones de la ONU sobre el papel de la caída de la natalidad, el envejecimiento de la población y la migración en la formación de nuevos desequilibrios demográficos globales.
Al mismo tiempo, el panorama mundial también muestra el polo opuesto. Los líderes del crecimiento —principalmente los países del Golfo Pérsico y una serie de Estados africanos— aumentaron su población ya sea gracias a una afluencia masiva de trabajadores migrantes o a altas tasas de natalidad. La ONU señala que el crecimiento demográfico mundial continúa, pero su ritmo se desacelera, y que la principal contribución al futuro aumento de la población provendrá ya no de Europa, sino principalmente de África y de determinados centros migratorios.
Para Ucrania, de esto se desprenden al menos dos conclusiones. La primera es que, sin el regreso de una parte de los ciudadanos que se fueron, el apoyo a las familias con hijos y una política más fuerte en el mercado laboral, el declive demográfico seguirá socavando la economía. La segunda es que el problema hace tiempo que salió del ámbito de la estadística: en los próximos años, precisamente la demografía puede convertirse en uno de los principales factores limitantes para la recuperación del país en la posguerra.