Según informa El Economista serbio, la victoria de la oposición húngara en las elecciones parlamentarias y el próximo cambio de gobierno en Budapest han añadido incertidumbre al acuerdo sobre la salida de los accionistas rusos de NIS (Naftna industrija Srbije), la empresa que gestiona la única refinería de Serbia en Pančevo y que, según las estimaciones, cubre alrededor del 80 % de las necesidades de combustible del país.
Se trata de las negociaciones para la adquisición por parte de la húngara MOL de una participación del 56,15 % en NIS, propiedad de estructuras de «Gazprom» (44,9 % en Gazprom Neft y 11,3 % en Gazprom). En enero, MOL anunció la firma de un acuerdo marco vinculante (Heads of Agreement) sobre esta operación, así como que está considerando la participación de ADNOC (EAU) como socio minoritario.
El factor clave son los plazos establecidos por la OFAC estadounidense. En marzo, MOL informó de que había obtenido de la OFAC una prórroga de la licencia para las negociaciones hasta el 22 de mayo de 2026. Paralelamente, MOL está solicitando la prórroga de permisos específicos que le permitan continuar con sus actividades operativas y la importación de materias primas durante el periodo de negociaciones.
La cuestión del precio sigue siendo delicada: oficialmente no se han revelado los términos del acuerdo. El presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, había hablado anteriormente de un rango de hasta 1000 millones de euros por el paquete del 56,15 %, mientras que varios medios de comunicación y publicaciones analíticas ofrecían estimaciones más elevadas.
Por qué las elecciones húngaras se han convertido en un factor de riesgo
El acuerdo en sí es de carácter corporativo y requiere autorizaciones regulatorias, en particular por parte de la OFAC y de Serbia. Sin embargo, el cambio de gobierno en Hungría influye en el contexto político y en la rapidez de la gestión. El nuevo líder, Péter Magyar, ha declarado públicamente su intención de formar un gobierno en un plazo breve (concretamente, ha mencionado la fecha de inicio de las actividades el 5 de mayo), es decir, unas semanas antes de la fecha límite del 22 de mayo. En este contexto, cualquier verificación adicional a nivel estatal, las disputas sobre la transparencia de las condiciones o simplemente la reorganización de la interacción entre organismos pueden provocar retrasos.
El escenario básico más probable es que las partes intenten cumplir el plazo o soliciten a la OFAC una prórroga adicional de la licencia si se acercan al cierre definitivo. Los participantes en el mercado ya han visto la práctica de las prórrogas en este caso.
El escenario negativo es el estancamiento de las negociaciones sin una solución clara. En ese caso, los riesgos para NIS dejan de ser una abstracción jurídica para convertirse en una cuestión de estabilidad del suministro: el régimen de sanciones de EE. UU. está dirigido precisamente a la salida de los propietarios mayoritarios rusos, y cualquier contratiempo con las licencias complica la logística y la financiación de las compras de materias primas y de las operaciones.
Para Belgrado, esto convierte el tema en una cuestión de seguridad energética. Las autoridades serbias habían señalado anteriormente que estaban interesadas en aumentar la participación del Estado en NIS, y si el escenario empeora, podrían ser necesarias decisiones más drásticas sobre la estructura de propiedad para sacar a la empresa de la presión de las sanciones y evitar un shock en el mercado de combustibles.
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