Según informa Serbian Economist, el presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, publicó una columna de opinión en el canal de televisión estadounidense Fox News, en la que presentó a Serbia como un país dispuesto a establecer una asociación más estrecha con EE. UU. y afirmó que la política de Donald Trump no se percibe en Belgrado como una amenaza, sino como una oportunidad para la estabilidad y el desarrollo económico.
En la columna, Vučić contrastó la actitud de parte de las élites europeas hacia Trump con el estado de ánimo en Serbia. Escribió que desde Bruselas hasta Berlín se ha extendido el «desprecio» hacia la filosofía «America First», mientras que Serbia ve en ella una oportunidad para una política más pragmática, orientada a los resultados, la seguridad y el crecimiento económico.
Vučić subrayó que Serbia, a pesar del doloroso recuerdo de los bombardeos de la OTAN de 1999, se ha convertido en los últimos años en uno de los pocos rincones de Europa donde ha aumentado la simpatía hacia Estados Unidos. Según él, hoy en día es raro encontrar en el país ese antiamericanismo instintivo que, en su opinión, se ha extendido por muchas partes de Europa.
Por otra parte, el presidente de Serbia describió su experiencia al tratar con Trump y su equipo durante el primer mandato presidencial. Según Vučić, sus reuniones en la Casa Blanca tras unas complejas negociaciones le dejaron la sensación de que la posición de Serbia fue escuchada sin prejuicios y sin arrogancia. También escribió que la imagen de Trump como un «matón agresivo» no coincidía con su experiencia personal al tratar con él.
La tesis política clave de la columna es que el camino europeo de Serbia no debe significar un alejamiento de EE. UU. Vučić afirmó que, para Belgrado, el camino hacia Bruselas «no requiere alejarse de Washington», y que las relaciones especiales de Serbia con EE. UU. pueden convertirse en una ventaja para la estabilidad y el crecimiento de todo el continente europeo.
La parte económica del texto se articuló en torno a la idea de Serbia como socio moderno y estratégicamente importante para Occidente. Vučić señaló que Serbia es una de las economías más dinámicas de Europa, presenta un crecimiento del PIB superior al de la eurozona y se está convirtiendo en un centro de tecnologías del futuro, desde centros de datos hasta cadenas de suministro para vehículos eléctricos.
Dedicó un espacio especial a la agenda del litio. Según el presidente, Serbia cuenta con las segundas reservas de litio más grandes de Europa, y este recurso es clave para la independencia industrial occidental. Vucic también subrayó que Serbia no busca ayuda, sino «acuerdos» que garanticen las cadenas de suministro, aceleren la independencia energética y creen puestos de trabajo.
Para la economía serbia, se trata de una señal importante. Belgrado intenta presentar al país no solo como candidato a la UE y actor regional en los Balcanes Occidentales, sino también como un elemento potencial de la estrategia industrial estadounidense y europea. Siguiendo esta lógica, el litio, la energía, las infraestructuras, las tecnologías de la información, los centros de datos y la producción para el sector de los vehículos eléctricos dejan de ser proyectos aislados para convertirse en parte de una propuesta geoeconómica más amplia de Serbia.
Vucic también propuso, de hecho, a Washington que revisara su visión de la región. Afirmó que ya es hora de que Estados Unidos deje de ver los Balcanes a través del prisma de la década de 1990 y preste atención a Serbia como la mayor economía de los Balcanes Occidentales, un «ancla de estabilidad» y un país que recuerda a sus amigos.
La parte más destacada de la columna fue la invitación a Trump a Belgrado. Vučić recordó que, desde hace más de medio siglo, ningún presidente estadounidense ha visitado la capital serbia tras la visita de Richard Nixon en 1970, y afirmó que, si Trump acude a Belgrado, recibirá «una acogida que Europa no ha visto desde la época de Nixon».