Turquía tiene la intención de participar en el proyecto de creación del corredor energético «Mar Caspio — Mar Negro — Europa» (Black Sea Energy), cuyo objetivo es garantizar el suministro de electricidad «verde» desde el Cáucaso Meridional al mercado de la Unión Europea, según ha declarado el ministro de Energía y Recursos Naturales de Turquía, Alparslan Bayraktar.
Según sus palabras, el proyecto prevé la interconexión de las redes eléctricas de Azerbaiyán y Georgia, con el posterior transporte de la electricidad a través de un cable submarino que cruzará el Mar Negro hasta Rumanía y, desde allí, hasta Hungría. Turquía, a invitación de la parte azerbaiyana, ha manifestado su intención de sumarse a la iniciativa y ha respaldado su puesta en marcha.
El interés de Ankara por el proyecto queda confirmado también por las negociaciones previas mantenidas con Bakú. El 1 de agosto, el ministro de Energía de Azerbaiyán, Parviz Shahbazov, informó, tras una reunión con Bayraktar en Estambul, que las partes habían debatido la posible colaboración de Turquía en el marco del corredor energético «Caspio — Mar Negro — Europa», y que también habían acordado acelerar la puesta en marcha de otros proyectos energéticos conjuntos.
Según Bayraktar, la cooperación entre Turquía y Azerbaiyán en el sector eléctrico se está desarrollando actualmente en tres frentes.
El primero prevé la integración de la red eléctrica de Najicheván con la de Turquía y la organización del intercambio de electricidad. A largo plazo, esta ruta podría conectarse con el territorio principal de Azerbaiyán a través del corredor de Zangezur.
La segunda vía es el corredor energético «verde» Azerbaiyán — Georgia — Turquía — Bulgaria. Su objetivo es garantizar la exportación de la energía eléctrica renovable producida en Azerbaiyán, a través de Georgia y Turquía, hacia Bulgaria y, posteriormente, a los mercados de la UE. En agosto de 2026, Bakú y Ankara acordaron por separado acelerar la ejecución de este proyecto.
La tercera vía es, propiamente, Black Sea Energy. Los principales participantes en el proyecto siguen siendo Azerbaiyán, Georgia, Rumanía y Hungría. Los cuatro países firmaron en Bucarest, el 17 de diciembre de 2022, un acuerdo de asociación estratégica en el ámbito del desarrollo y el transporte de energía «verde». La Unión Europea respalda el proyecto, al considerarlo una nueva ruta de suministro de electricidad renovable desde el Cáucaso Meridional hacia la UE.
En julio de 2026, el proyecto pasó a la siguiente fase de ejecución tras la finalización y aprobación de los estudios técnico-económicos. El operador del proyecto, Green Energy Corridor Power Company, ha comenzado a elaborar el diseño conceptual, las soluciones de ingeniería y la estrategia de adquisiciones.
Según las últimas declaraciones de la parte azerbaiyana, se prevé exportar por etapas a través del corredor entre 3,9 y 4 GW de electricidad verde, a partir de 2032. El proyecto también se ha incluido en la cartera TYNDP 2026 de la Red Europea de Operadores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E).
Un elemento clave de la infraestructura será el cable submarino de alta tensión de corriente continua entre Georgia y Rumanía. El coste preliminar de la construcción se estima en aproximadamente 3.500 millones de euros, y el plazo de construcción, en tres o cuatro años. Anteriormente se había informado de la posibilidad de obtener hasta 2.300 millones de euros de financiación europea. No obstante, en los documentos actuales de Global Gateway, los 2.300 millones de euros también figuran como volumen orientativo de inversión en el interconector eléctrico estratégico del Mar Negro, por lo que la estructura definitiva de financiación del proyecto aún está por concretarse.
La Comisión Europea considera Black Sea Energy como uno de los instrumentos para la diversificación del suministro energético de la UE y la integración de la generación renovable del Cáucaso Meridional. El proyecto tiene como objetivo conectar la región del mar Caspio con la red eléctrica europea a través de Georgia y Rumanía y, al mismo tiempo, reforzar la resiliencia energética de los países participantes.
En caso de que Turquía se sume al proyecto, este cobrará una importancia adicional, ya que Ankara podrá participar en varias rutas paralelas de transporte de la electricidad «verde» de Azerbaiyán hacia Europa: a través del Mar Negro y a través del corredor terrestre Turquía-Bulgaria.