La publicación serbia de carácter empresarial Parametar ha elaborado un interesante análisis sobre las elecciones parlamentarias en Serbia. El presidente Aleksandar Vučić ha convocado elecciones parlamentarias anticipadas para el 25 de octubre. En Serbia hay que repartir 250 escaños, pero, en esencia, la campaña se está convirtiendo en una elección entre mantener el modelo de poder actual e intentar un reinicio político.
El principal favorito es el bloque «Aleksandar Vučić — Serbia Unida», en torno al SNS. El propio Vučić se presenta como candidato al cargo de primer ministro. Su campaña, según el medio serbio Parametar, se centrará en la estabilidad, la construcción de infraestructuras, las inversiones, el crecimiento económico y la idea de que el país no debe volver a un periodo de inestabilidad política.
Por primera vez, el principal rival no es un partido tradicional, sino la Lista Estudiantil, surgida de las protestas tras la tragedia de Novi Sad. Sus temas principales son la corrupción, la responsabilidad de las autoridades, la independencia de las instituciones y la incorporación de gente nueva a la política. Los lemas del movimiento son de lo más sencillos: «Los estudiantes ganan» y «O Serbia, o la mafia».
Una parte de la oposición ya ha decidido apoyar a los estudiantes, aunque no habrá una lista única contra el Gobierno. Se presentan por separado la formación proeuropea «Serbia Europea», el bloque «Serbia Popular», los socialistas de Ivica Dačić y varias agrupaciones nacional-conservadoras y soberanistas.
Además, la campaña de los dos principales polos de poder se ve marcada por una agenda emocional fundamentalmente diferente. Según el sociólogo y cofundador de la empresa Active Group, Aleksandar Pozniy, Vučić basará su campaña, ante todo, en el argumento de la estabilidad, recordando a los votantes el crecimiento económico, los grandes proyectos de infraestructura, la afluencia de inversiones y el cambio general en el nivel de desarrollo de Serbia en los últimos años. Esta estrategia pretende convencer al electorado de que un cambio de gobierno conlleva el riesgo de perder los logros alcanzados por el país. La Lista Estudiantil, por el contrario, apelará a la demanda acumulada de lucha contra la corrupción y renovación del sistema político, contraponiendo a la élite actual a nuevas figuras ajenas a los partidos tradicionales. De este modo, las elecciones pueden convertirse, en gran medida, en un enfrentamiento entre dos fórmulas básicas: «estabilidad y resultados económicos» frente a «cambio de gobierno y depuración de las instituciones».
Por eso será clave la cuestión de qué resultará más importante para el elector: mantener la estabilidad económica y política o la demanda de un cambio profundo del sistema.
Los partidos de las minorías nacionales constituirán, como es habitual, un segmento aparte. Para las minorías se aplica un régimen electoral especial: no tienen que superar la barrera general del 3 %, y a la hora de repartir los escaños, el resultado que obtienen se ajusta mediante un coeficiente especial. Al inicio de la campaña se espera la participación de la Unión de Húngaros de Voivodina (SVM), los partidos bosnios SPP y SDA, representantes de la población albanesa y romaní, y una serie de pequeñas agrupaciones regionales. Su composición aún puede variar antes de que finalice el plazo de inscripción.
Los datos sociológicos son, por el momento, contradictorios. Faktor Plus otorga al SNS alrededor del 47 %, y a los estudiantes, cerca del 32 %. Una encuesta anterior de CRTA mostraba un panorama inverso: alrededor del 45 % para los estudiantes frente al 36 % del SNS.
En las plataformas internacionales de apuestas, Vučić parece por ahora el claro favorito, pero aún queda un mes y medio para las elecciones y la lista definitiva de candidatos se está configurando.
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