La Unión Europea endurece las normas de control de las inversiones extranjeras directas. El Consejo de la UE ha aprobado un reglamento actualizado que reforzará el control sobre las operaciones en sectores estratégicos: energía, transporte, inteligencia artificial, infraestructura digital, materias primas críticas y productos de doble uso.
Las nuevas normas sustituirán al mecanismo vigente desde 2020. El principal cambio es que todos los países de la UE deberán contar con sus propios sistemas de control de inversiones, y el enfoque respecto a este tipo de acuerdos será más uniforme a nivel de toda la Unión.
Para Ucrania, esto es especialmente importante en el contexto de las negociaciones de adhesión a la UE y de la futura reconstrucción posguerra. El país necesita una gran cantidad de capital extranjero para los sectores de la energía, las infraestructuras, la industria, la logística, las tecnologías de defensa, las tecnologías de la información y la extracción de materias primas. Son precisamente estos ámbitos los que ahora serán objeto de una mayor atención por parte de Bruselas.
En la práctica, esto significa que Ucrania tendrá que ir adaptando gradualmente su normativa a los estándares europeos de control de inversores. Esto puede afectar a grandes acuerdos en los que participe capital de terceros países, especialmente si se trata de activos estratégicos, infraestructuras críticas o tecnologías de doble uso.
Para las empresas ucranianas, las nuevas normas también son importantes a la hora de acceder al mercado de la UE. La adquisición de activos, la creación de empresas conjuntas o las inversiones en sectores sensibles en los países de la Unión Europea pueden ser objeto de un escrutinio más detallado.
Por otro lado, para Ucrania esto puede suponer una ventaja. Si Kiev establece un sistema transparente de control de las inversiones extranjeras, aumentará la confianza por parte de la UE y de los grandes inversores internacionales.
Para Ucrania, la conclusión principal es sencilla: en la reconstrucción del país no solo será importante el volumen de capital extranjero, sino también su origen, la transparencia y el cumplimiento de las normas de seguridad económica de la UE.
La entrada neta de inversiones extranjeras directas en Montenegro en el primer trimestre de 2026 ascendió a EUR75,6 millones, lo que es casi un 40% menos que el indicador del período análogo del año pasado, cuando alcanzaba EUR122,2 millones, según muestran los datos del Banco Central de Montenegro.
Al mismo tiempo, el canal de Telegram “Economista Serbio” informa que el volumen total de inversiones extranjeras directas recibidas por el país disminuyó de manera insignificante — un 2,5%, hasta EUR206,5 millones. La principal presión sobre el indicador final la ejerció el crecimiento de la salida de capital: los inversores extranjeros retiraron de Montenegro EUR130,9 millones frente a EUR89,5 millones un año antes.
De este modo, los datos del Banco Central muestran no tanto una fuerte caída del interés hacia Montenegro por parte de los inversores extranjeros, sino un fortalecimiento del movimiento inverso de capital. El dinero sigue entrando en el país, sin embargo, al mismo tiempo aumentan la desinversión de empresas, la devolución de préstamos concedidos anteriormente a firmas locales y la retirada de fondos mediante la venta de bienes inmuebles.
El mayor volumen de salida de capital en el primer trimestre correspondió a los inversores de Turquía — EUR24,8 millones. De esta suma, EUR21,1 millones estuvieron relacionados con la retirada de fondos de empresas en Montenegro, y otros cerca de EUR3 millones, con la venta de bienes inmuebles.
En segundo lugar estuvieron los inversores de Serbia, que retiraron EUR17,5 millones. EUR8,3 millones correspondieron a la venta de bienes inmuebles en Montenegro, EUR3,7 millones, a la compra de bienes inmuebles en el extranjero, y otros EUR3,2 millones, a la retirada de fondos de empresas. Les siguieron los inversores de los EAU con EUR17 millones.
El crecimiento de la salida de capital es especialmente importante para Montenegro, ya que la economía del país tradicionalmente depende en gran medida de las inversiones extranjeras, ante todo en bienes inmuebles, turismo, construcción y servicios relacionados con ellos. En los últimos años, los inversores de Turquía, Serbia, Rusia, países de la UE y Oriente Medio han desempeñado un papel notable en el mercado.
La disminución de la entrada neta puede convertirse en una señal para las autoridades sobre la necesidad de evaluar con mayor atención la calidad de las inversiones. Para la economía es importante no solo el volumen de los fondos que ingresan, sino también en qué medida permanecen en el país, crean puestos de trabajo, apoyan la productividad y forman una base fiscal a largo plazo.