Según informa Fixygen, el mercado de las criptomonedas cerró la semana pasada con una recuperación parcial tras la caída del bitcoin por debajo del nivel psicológico de los 60 000 dólares, aunque los temas principales para el sector siguieron siendo las salidas de los ETF, la revisión de las previsiones por parte de los grandes bancos, el endurecimiento de la competencia regulatoria en torno a las stablecoins y la transición de los mineros al sector de los centros de datos para IA.
En el momento de redactar este artículo, el bitcoin cotizaba en torno a los 62 440 dólares, mientras que el Ethereum lo hacía en torno a los 1 625 000 dólares. A principios de semana, el BTC cayó por debajo de los 60 000 dólares debido a la escasa demanda por parte de los inversores institucionales, la salida de fondos de los fondos cotizados en bolsa y la persistencia de los riesgos geopolíticos.
Los datos sobre los ETF de bitcoin al contado estadounidenses constituyeron una señal negativa clave. Según CoinDesk, que cita a SoSoValue, en junio los fondos registraron 4.5 mil millones de dólares en salidas netas, lo que supone el peor mes desde el lanzamiento de estos productos en enero de 2024. El anterior récord negativo se situaba en 3.48 mil millones de dólares en febrero de 2025.
En este contexto, Citigroup rebajó su previsión a 12 meses para el bitcoin de 112 mil a 82 mil dólares, y para el ether, de 3.175 mil a 2.24 mil dólares. El banco ha justificado esta revisión por el descenso del interés de los inversores, las salidas de capital de los ETF y la falta de avances rápidos en la regulación de las criptomonedas en EE. UU. Citi también ha rebajado sus previsiones de entradas netas en los ETF de bitcoin de 10 mil millones de dólares a cero.
La agenda regulatoria de la semana se centró principalmente en los stablecoins. En el Reino Unido, la FCA suavizó los requisitos definitivos para los emisores de stablecoins, reduciendo la reserva de capital propuesta del 2 % al 1 % del volumen de emisión. Las normas definitivas deberían someter por completo al sector de los criptoactivos a la supervisión de la FCA a partir de octubre de 2027.
Se trata de una señal importante para el mercado global: las jurisdicciones comienzan a competir no solo por las plataformas de criptoactivos, sino también por la infraestructura de pagos tokenizados. Tras el mayor interés de EE. UU. por los stablecoins vinculados al dólar, el Reino Unido intenta que su propia regulación sea más proporcionada para no perder a las empresas que operan con tokens de pago.
Otra tendencia destacada de la semana es la creciente incursión de los mineros de bitcoin en el ámbito de la inteligencia artificial y los centros de datos. Reuters informó de que las familias de los multimillonarios estadounidenses Hunt y Crow, junto con la empresa de Nasdaq Empery Digital, han firmado un acuerdo sobre una instalación industrial valorada en 230 millones de dólares y con una potencia de 150 MW, y tienen previsto reconvertirla en un centro de datos a hiperescala. Asimismo, las partes han firmado una carta de intenciones no vinculante para un contrato de arrendamiento por valor de 1 000 millones de dólares con una empresa de servicios en la nube.
Otro ejemplo revelador es el de la empresa Ionic Digital, que se posiciona como minera de bitcoines y empresa de infraestructura de IA, y que ha presentado la documentación para su cotización directa en el Nasdaq. Esto confirma los cambios estructurales en el sector: para una parte de los mineros, el activo clave ya no es tanto la tasa de hash como el acceso a la energía eléctrica, los terrenos, las subestaciones y las autorizaciones para centros de datos.
Para los mineros, esta diversificación ha sido la respuesta al deterioro de la rentabilidad de la minería de bitcoin tras el halving, a la elevada complejidad de la red y a la caída del precio del BTC. Reuters ya había señalado anteriormente que los mineros de criptomonedas utilizan cada vez más grandes instalaciones energéticas para realizar cálculos en el ámbito de la inteligencia artificial (IA), ya que la rentabilidad de la minería sigue siendo volátil, mientras que la demanda de centros de datos para IA crece rápidamente.
La semana también puso de manifiesto un cambio en el estado de ánimo de los inversores. Tras un sólido primer semestre para las acciones relacionadas con la IA, parte del mercado comenzó a buscar oportunidades para volver a invertir en bitcoin tras una profunda corrección. CoinDesk señaló que la pérdida de impulso en el segmento de las acciones de empresas dedicadas a la fabricación de memorias y semiconductores podría plantear la posibilidad de devolver parte del capital al BTC; sin embargo, los operadores aún no muestran plena confianza en la sostenibilidad del repunte.
Desde un punto de vista práctico, la situación del mercado es la siguiente: el bitcoin se ha recuperado por encima de los 60 000 dólares, pero no ha recibido un respaldo institucional lo suficientemente sólido a través de los ETF. Ethereum sigue bajo presión debido a una menor actividad en la red y a unas previsiones más bajas, mientras que los stablecoins y los centros de datos para IA se están convirtiendo en los segmentos más dinámicos de la infraestructura criptográfica.
En las próximas semanas, los factores clave para el mercado seguirán siendo la dinámica de los flujos hacia los ETF al contado, las expectativas macroeconómicas sobre los tipos de interés en EE. UU., las señales regulatorias sobre los stablecoins y la capacidad del bitcoin para consolidarse por encima de los 60 000 dólares. Si continúan las salidas de fondos de los ETF, el mercado podría volver a un escenario defensivo. Si, por el contrario, la demanda institucional se estabiliza, julio podría convertirse en un mes de recuperación técnica tras un junio débil.