El mercado del alquiler a corto plazo en Bulgaria se enfrentará a una regulación más estricta a partir del 20 de mayo de 2026: las nuevas normas europeas exigirán el registro obligatorio de los inmuebles y el intercambio de datos entre las plataformas y el Estado, lo que podría dar lugar a la eliminación masiva de anuncios ilegales de Airbnb y Booking.com. El origen de estos cambios es el Reglamento (UE) 2024/1028 sobre la recopilación y el intercambio de datos relativos al alquiler de viviendas a corto plazo, que entrará en vigor el 20 de mayo de 2026. Su objetivo es aumentar la transparencia del sector, simplificar la identificación de los arrendadores y proporcionar a las autoridades nacionales una herramienta para controlar el cumplimiento de los requisitos locales.
Según la estimación del presidente de la Asociación Búlgara de Inmobiliaria Turística e Innovación, Boris Pavlov, cerca de la mitad de los anuncios activos de alquiler a corto plazo en Bulgaria podrían desaparecer de las plataformas si los propietarios no se registran debidamente. Se trata, sobre todo, del segmento sumergido del mercado, que operaba sin una legalización administrativa y fiscal completa.
La legislación búlgara ya exige que el alquiler a corto plazo se formalice como alojamiento turístico, y no como un simple alquiler privado. Para ello, según indican las aclaraciones del sector, suelen ser necesarios el registro municipal, la presentación de datos sobre los huéspedes a través del sistema ESTI y el pago del impuesto turístico. Las nuevas normas de la UE refuerzan el control precisamente a nivel de las plataformas digitales, que estarán obligadas a trabajar únicamente con propiedades debidamente registradas.
Para el mercado inmobiliario y turístico, esto tiene un doble efecto. Por un lado, parte de la oferta podría desaparecer de las plataformas en los próximos meses, lo que sostendrá los precios en el segmento legal y reforzará la posición de los operadores profesionales. Por otro lado, un filtrado más estricto del mercado debería aumentar la transparencia del sector, la recaudación de impuestos y la previsibilidad de las normas para los inversores.
En este contexto, Bulgaria entra en una fase de mayor formalización del mercado del alquiler a corto plazo, en la que la ventaja clave no será simplemente la disponibilidad de un inmueble, sino su pleno cumplimiento de los requisitos de la normativa local y europea.