Indonesia amplía el uso de tecnologías digitales para el control de los ciudadanos extranjeros, incluyendo inteligencia artificial, sistemas de reconocimiento facial, bases de datos especializadas y drones para la vigilancia de las zonas fronterizas.
El director general del Servicio de Inmigración de Indonesia, Hendarsam Marantoko, afirmó que, a largo plazo, las tecnologías deberían constituir alrededor del 70 % de la infraestructura operativa del sistema de inmigración. La declaración se realizó durante la inauguración del Immigration Lounge en Bali.
Parte del nuevo sistema ya está en funcionamiento. En el aeropuerto internacional Ngurah Rai de Bali se utilizan puertas fronterizas automáticas y sistemas de reconocimiento facial, lo que permite cotejar los datos de los pasajeros con sus documentos de viaje y las bases de datos de inmigración. En abril de 2026, esta tecnología ayudó a identificar a un extranjero que había llegado a Bali y que era buscado por las fuerzas del orden de EE. UU.
Otro elemento clave es el sistema «Subject of Interest» (SOI). Está integrado con el sistema central de información de inmigración SIMKIM y permite a los funcionarios, prácticamente en tiempo real, verificar a los extranjeros que revisten un interés especial para las fuerzas del orden, analizar sus datos y tomar decisiones sobre las medidas a adoptar.
Al mismo tiempo, Indonesia está desarrollando el proyecto «Digital Fence» («Valla digital»). El Servicio de Inmigración, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Bandung, está trabajando en el uso de drones para patrullar zonas fronterizas de difícil acceso y detectar a personas que cruzan la frontera fuera de los pasos fronterizos oficiales.
La digitalización de los controles afecta también a los extranjeros comunes que residen o pasan sus vacaciones legalmente en el país. Los hoteles, apartamentos, casas de huéspedes y otros alojamientos utilizan la aplicación APOA (Aplikasi Pelaporan Orang Asing), a través de la cual transmiten a las autoridades de inmigración la información sobre los ciudadanos extranjeros alojados. En 2026, las autoridades siguen ampliando el uso de este sistema.
Paralelamente, se refuerza el control directamente sobre el terreno. En el país está en marcha el programa PIMPASA (Petugas Imigrasi Pembina Desa), en cuyo marco se asignan funcionarios de inmigración a determinadas localidades para que colaboren con la administración local y los residentes. Entre sus tareas se encuentra la obtención de información sobre la ubicación y las actividades de los extranjeros, así como la detección temprana de posibles infracciones.
Este nuevo modelo se aplica con especial intensidad en Bali, donde las autoridades intensificaron en 2026 los controles a los extranjeros. Durante la primera fase de la operación Dharma Dewata, el servicio de inmigración detectó a 62 extranjeros que habían cometido diversas infracciones. En la siguiente fase, se detuvo o se sometió a control a otras 66 personas. Entre las infracciones más comunes se mencionaron el incumplimiento de las normas de registro y de orden público, el uso indebido del permiso de residencia y la superación del plazo de estancia autorizado.
No obstante, el refuerzo de los controles no supone la introducción de nuevas restricciones directas a la compra de inmuebles o a la obtención del permiso de residencia por parte de los extranjeros. Se trata, ante todo, de una mayor integración digital de los controles migratorios ya existentes: las autoridades quieren saber cuándo y por qué punto de entrada ha entrado una persona en el país, con qué motivo se encuentra en Indonesia, dónde reside y si su actividad real se ajusta al tipo de visado o permiso de residencia obtenido.
Para los propietarios extranjeros de inmuebles, los inversores y quienes residen a largo plazo en Bali, la importancia práctica de estos cambios radica en que resultará más fácil detectar la discrepancia entre el estatus de visado y la actividad real. Esto se refiere, por ejemplo, al trabajo con un visado de turista, a la superación del plazo de estancia o a la actividad comercial sin la autorización correspondiente.
Las autoridades indonesias consideran que el refuerzo de los controles forma parte de una estrategia migratoria más amplia. En junio de 2026, el director del Servicio de Inmigración señaló que esta estrategia se basa en tres elementos principales: el refuerzo de los controles fronterizos, la vigilancia de los extranjeros dentro del país y la integración de los servicios digitales.
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