Según informa Experts.news, la interacción habitual con la inteligencia artificial y los robots sociales podría influir gradualmente en la forma en que las personas se comunican, se perciben a sí mismas y moldean su comportamiento, según un estudio realizado por científicos del Reino Unido, Dinamarca y Suecia, publicado el 19 de agosto de 2026 en la revista AI & Society.
Los autores del estudio, de la Universidad de Birmingham, la Universidad de Aarhus y la Universidad de Linnaeus, han acuñado el término «robotoid humanness» —«humanidad robotoide»—. Con este término, los investigadores se refieren a un posible proceso en el que una persona, a través de una interacción repetida con la IA, comienza a adaptar su propio comportamiento a la lógica de la máquina, volviéndose más predecible, estandarizada y fácil de procesar algorítmicamente.
Este efecto podría ser especialmente notable en el sector de los servicios, donde la IA ya se utiliza en el comercio, la hostelería, el turismo y la sanidad. Los asistentes digitales y los robots actuales imitan el lenguaje humano y las señales emocionales, y personalizan sus respuestas para generar confianza y facilitar la interacción con el cliente.
Los investigadores sugieren que este proceso puede ser bidireccional. Las máquinas se parecen cada vez más a las personas, pero también el ser humano puede adoptar inconscientemente rasgos de la comunicación con la máquina.
«El consumidor actúa, el robot responde y, a través de una interacción repetida, la persona acaba asimilando con el tiempo este modelo de comunicación», explica una de las autoras del estudio, Selchen Öztürkjan, de la Universidad de Linnaeus. Según ella, la tendencia natural de las personas a imitar el comportamiento de su interlocutor puede llevar a que los usuarios empiecen a reproducir los rasgos comunicativos de la IA.
Los autores describen un mecanismo de tres etapas. En un primer momento, la persona empieza a percibir la interacción con la IA como algo social. A continuación, el algoritmo crea un modelo digital simplificado del usuario y se lo devuelve en forma de respuestas personalizadas. Posteriormente, el usuario puede ir adaptando poco a poco su autopresentación y su comportamiento a aquellas formas que el sistema reconoce y fomenta con mayor facilidad.
Los científicos señalan como uno de los riesgos la formación de una especie de retroalimentación, en la que el algoritmo confirma constantemente las características del usuario que ya le son conocidas. A diferencia de la comunicación con personas, en la que el interlocutor puede contradecir inesperadamente, malinterpretar u ofrecer un punto de vista completamente diferente, los sistemas algorítmicos suelen estar configurados para la coherencia, la comodidad y la personalización. Esto podría reforzar potencialmente las opiniones existentes y reducir la diversidad de formas de autoexpresión.
No obstante, los autores subrayan una importante limitación del trabajo: se trata de un estudio teórico, no de un experimento con usuarios. Los científicos aún no han demostrado que la interacción prolongada con ChatGPT, los robots u otros sistemas de inteligencia artificial realmente haga que las personas se vuelvan más «robotizadas». El concepto propuesto debe ser verificado en futuros estudios empíricos.
El artículo científico «Robotoid humanness: when selfhood becomes machine-legible» se publicó el 19 de agosto de 2026 en la revista AI & Society. El artículo de ScienceAlert, que llamó la atención sobre el estudio, se publicó el 31 de agosto.
Artículo científico en AI & Society