Según informa Experts.news, la Comisión Europea está preparando propuestas para reformar el proceso de ampliación de la UE, que servirán de base para el debate estratégico de los líderes de la Unión Europea en octubre de 2026. Uno de los puntos clave del debate es la introducción de garantías adicionales que permitan limitar determinados derechos de los nuevos Estados miembros en caso de que incumplan sus obligaciones con la UE.
La Comisión Europea ha confirmado la información sobre la preparación de la reforma. Ya el 6 de julio, un representante de la CE comunicó a Euronews que Bruselas estaba trabajando en sus propias propuestas de cara a la cumbre de octubre, dado que el debate sobre las nuevas normas se está intensificando cada vez más entre los propios Estados miembros.
El Consejo Europeo ha confirmado oficialmente que, en la reunión de los días 15 y 16 de octubre de 2026, los líderes de la UE mantendrán un debate estratégico sobre la ampliación y las reformas internas de la Unión. Sin embargo, todavía no hay confirmación oficial de que la Comisión Europea vaya a presentar el paquete definitivo precisamente el 15 de octubre.
Una de las opciones más debatidas es la restricción temporal de algunos derechos de voto de los nuevos Estados miembros.
Alemania, Francia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo ya propusieron en junio debatir la posibilidad de un período transitorio durante el cual los nuevos miembros de la UE no puedan bloquear decisiones en los ámbitos más sensibles, en los que actualmente se requiere la unanimidad de todos los países.
Se trata, ante todo, de la política exterior, el presupuesto de la UE y la futura ampliación de la Unión.
Además, los cinco Estados proponen incluir mecanismos de protección especiales en los futuros tratados de adhesión. Estos permitirán aplicar medidas contra un nuevo Estado miembro en caso de desviación grave de los principios de la democracia, el Estado de derecho o la libertad de los medios de comunicación.
Estas propuestas están estrechamente relacionadas con la experiencia de Hungría en la época de Viktor Orbán, cuando Budapest recurrió en repetidas ocasiones al requisito de la unanimidad para bloquear decisiones importantes de la UE.
No obstante, por el momento se trata únicamente de opciones de reforma, y no de nuevas normas ya acordadas.
Este debate reviste especial importancia para Montenegro, que actualmente es el candidato a la adhesión que más ha avanzado.
Según datos de la Comisión Europea, el país ha abierto los 33 capítulos de negociación, de los cuales 16 ya se han cerrado provisionalmente. Podgorica tiene la intención de concluir las negociaciones y convertirse en el 28.º miembro de la Unión Europea en 2028.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró en junio que la adhesión de Montenegro para 2028 es «alcanzable». La UE ya ha comenzado a preparar el borrador del futuro tratado de adhesión.
Por ello, el tratado de adhesión de Montenegro podría convertirse, potencialmente, en el primer documento de una nueva generación que contemple garantías adicionales para la UE tras la incorporación del país.
Sin embargo, en la Comisión Europea se teme una situación en la que las nuevas condiciones se elaboren exclusivamente para Montenegro. Precisamente por eso, Bruselas quiere establecer un enfoque universal que pueda aplicarse también a los próximos países candidatos.
La reforma tendrá una importancia directa tanto para Ucrania como para Moldavia.
Las negociaciones con ambos países se aceleraron notablemente en el verano de 2026. En junio, la UE abrió con Ucrania y Moldavia el primer bloque de negociaciones, relativo a cuestiones fundamentales: el Estado de derecho, las instituciones democráticas y la gobernanza. En julio, las negociaciones también avanzaron en los ámbitos de la política exterior.
No obstante, Ucrania y Moldavia se encuentran mucho más lejos de concluir las negociaciones que Montenegro.
Para Kiev, el futuro modelo reviste especial importancia: si la UE introduce efectivamente restricciones transitorias al derecho de veto, Ucrania podría obtener la adhesión de pleno derecho, pero en una primera fase tendría posibilidades limitadas de bloquear decisiones en determinados ámbitos.
Al mismo tiempo, este sistema podría facilitar el consenso político sobre la adhesión de Ucrania dentro de la actual UE, ya que algunos Estados temen que la ampliación de 27 a más de 30 miembros complique considerablemente la toma de decisiones.
La afirmación de que Francia, Alemania y los Países Bajos se oponen en general a una rápida ampliación de la UE requiere una matización. Estos países apoyan una mayor ampliación, pero forman parte del grupo de Estados que exigen un refuerzo previo de las garantías institucionales y un control más estricto del respeto al Estado de derecho por parte de los futuros miembros. Junto con Bélgica y Luxemburgo, han propuesto elaborar un nuevo modelo de tratados de adhesión.
Francia adopta una postura especialmente cautelosa respecto a la adhesión acelerada de Ucrania. En París se temen las consecuencias presupuestarias, el impacto del gran sector agrícola ucraniano en el mercado único y la posible complicación del sistema de toma de decisiones en una UE ampliada.
Alemania, por el contrario, apoya activamente la ampliación, pero al mismo tiempo insiste en la reforma de la propia Unión Europea y baraja opciones para una integración gradual de los nuevos Estados.
En esencia, el debate se reduce a un intento de resolver la contradicción entre dos objetivos.
Por un lado, la situación geopolítica empuja a la UE a acelerar la adhesión de Montenegro, Albania, Ucrania y Moldavia. Bruselas considera la ampliación como un instrumento para reforzar la seguridad europea y limitar la influencia de Rusia y China en los Balcanes Occidentales y en Europa del Este.
Por otro lado, los Estados actuales no desean admitir a nuevos miembros que, tras su adhesión, puedan utilizar el derecho de veto para ejercer presión sobre otros países de la UE.
Por lo tanto, el modelo futuro podría basarse en el siguiente principio: la adhesión plena se concede más rápidamente, pero parte de los instrumentos políticos del nuevo Estado permanecen limitados durante un período de transición, y el cumplimiento de los compromisos sigue siendo objeto de control incluso tras la adhesión.
Los parámetros definitivos de dicho sistema aún no se han acordado. El debate político principal tendrá lugar en el Consejo Europeo del 15 al 16 de octubre de 2026, tras lo cual quedará más claro cuáles de los mecanismos propuestos podrán incluirse en los futuros tratados de adhesión de Montenegro, Ucrania, Moldavia y otros candidatos.