Según informa el proyecto Relocation, cinco Estados del Caribe Oriental —Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Santa Lucía y San Cristóbal y Nieves— tienen previsto enviar a Bruselas una delegación conjunta para negociar el futuro de los programas de ciudadanía por inversión (Citizenship by Investment, CBI), según informa Prian citando a Investment Migration Insider.
El primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, ha comunicado que está previsto celebrar las negociaciones a finales de septiembre de 2026, aunque la fecha exacta de la reunión aún no se ha acordado. La delegación tiene previsto mantener consultas con los dirigentes de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Servicio Europeo de Acción Exterior.
La decisión sobre la misión conjunta se adoptó el pasado 10 de julio en una reunión de líderes de los países del Caribe Oriental celebrada en Roseau, Dominica. En un comunicado oficial, los participantes en la reunión subrayaron la importancia económica de los programas de ciudadanía por inversión para los pequeños Estados insulares y la necesidad de tener en cuenta su dependencia de los ingresos relacionados con la CBI.
Las negociaciones se desarrollan en un contexto de endurecimiento de la postura de la Unión Europea respecto a este tipo de programas. Según se informó, el 25 de junio, el comisario europeo de Asuntos Internos y Migración, Magnus Brunner, envió a Antigua y Barbuda una carta en la que proponía reducir progresivamente el programa de ciudadanía por inversión hasta el 1 de junio de 2028, previendo un período de transición de 24 meses. Según fuentes del sector, se han enviado requisitos similares a otros cuatro Estados.
El motivo de la presión por parte de Bruselas está relacionado, ante todo, con el acceso sin visado de los ciudadanos de estos Estados al espacio Schengen. El nuevo mecanismo de la UE permite considerar la existencia de un programa que otorga la ciudadanía a cambio de inversiones, sin que el solicitante tenga un vínculo significativo con el país, como motivo para suspender el régimen de exención de visados. En los documentos de la UE también se subraya la necesidad de reforzar la verificación de los solicitantes y de poner fin progresivamente a este tipo de programas.
Ya en septiembre, los Estados del Caribe deberán reforzar la verificación de los candidatos y excluir por completo de los programas a las personas sujetas a sanciones de la UE. Al mismo tiempo, los países están trabajando en la creación de un organismo regulador regional único: la Autoridad Reguladora de la Ciudadanía por Inversión del Caribe Oriental (ECCIRA). La decisión de constituir un regulador común fue adoptada por cinco Estados ya en 2025.
Se prevé que la ECCIRA establezca normas comunes para la verificación de los inversores, supervise las actividades de los programas nacionales y gestione el intercambio de información entre los países. La sede del organismo regulador se ubicará en Granada.
Los programas de ciudadanía por inversión siguen siendo una importante fuente de ingresos para las pequeñas economías caribeñas. Los extranjeros pueden obtener la ciudadanía tras realizar una aportación establecida a un fondo estatal o invertir en proyectos aprobados, en particular en el sector inmobiliario. A fecha de 2026, los cinco programas siguen aceptando solicitudes, y el umbral mínimo de participación parte aproximadamente de 200 000 dólares, aunque los requisitos concretos varían según el país.
Los gobiernos caribeños pretenden convencer a la UE de que no suspenda los programas de forma repentina y proponen que se tenga en cuenta su papel en la financiación de infraestructuras, proyectos climáticos, educación, sanidad y recuperación tras catástrofes naturales.
Según Skerrit, el objetivo de la futura misión es encontrar, junto con Bruselas, «soluciones prácticas y mutuamente beneficiosas» que permitan tener en cuenta al mismo tiempo los requisitos de la UE en materia de seguridad y los intereses de las pequeñas economías insulares.