Las autoridades turcas han iniciado el procedimiento para anular la nacionalidad de 687 extranjeros que, según la investigación, obtuvieron pasaportes turcos mediante transacciones inmobiliarias ficticias e informes de tasación falsos. La fuente original de la información fue una declaración del ministro de Justicia turco, Akin Gürlek, publicada el 4 de agosto de 2026. La operación fue coordinada por la Oficina de Investigación del Crimen Organizado de la Fiscalía General de Estambul. Las actuaciones de investigación se llevaron a cabo simultáneamente en 16 provincias del país.
Según los datos de la investigación, los participantes en la trama adquirían inmuebles relativamente económicos y, a continuación, mediante informes periciales falsos, inflaran artificialmente su valor hasta alcanzar el umbral mínimo necesario para obtener la ciudadanía turca. Las transacciones iban acompañadas de transferencias bancarias ficticias que simulaban la entrada de inversiones.
Como resultado, según las estimaciones de las autoridades turcas, no entraron en el país unos 2 500 millones de liras turcas —aproximadamente 52 millones de dólares— que deberían haber sido invertidos por los solicitantes extranjeros.
En el marco de la investigación se han dictado órdenes de detención contra 90 personas, de las cuales 72 sospechosos ya han sido detenidos. El Estado ha puesto bajo control siete empresas que podrían estar relacionadas con la trama. Asimismo, se han embargado 1 045 mil inmuebles, un hotel en Bodrum, 15 vehículos, un yate y fondos en diez cuentas bancarias.
Es importante señalar que, por el momento, no se trata de una retirada automática e inmediata de los pasaportes, sino del inicio de un procedimiento judicial. La ciudadanía se anulará tras confirmarse que un solicitante concreto la obtuvo sobre la base de documentos falsos o de una transacción que no cumplía los requisitos legales.
El programa de ciudadanía por inversión está en vigor en Turquía desde 2017. En la actualidad, un extranjero puede solicitar el pasaporte del país mediante la compra de un inmueble por un valor mínimo de 400 000 dólares. El inmueble no puede venderse durante tres años, su valor debe ser certificado por una empresa de tasación autorizada y el pago debe realizarse a través del sistema bancario. Las opciones alternativas prevén inversiones o depósitos bancarios a partir de 500 000 dólares.
El Ministerio de Justicia, la Fiscalía de Estambul y los medios de comunicación turcos aún no han revelado de qué países eran originariamente los 687 implicados. Sin embargo, los datos sobre antiguos participantes en el programa de inversión y compradores extranjeros de inmuebles en Turquía permiten identificar los grupos que, potencialmente, podrían haber recurrido con mayor frecuencia a este tipo de servicios.
Entre 2018 y 2021, unos 19 600 extranjeros obtuvieron la ciudadanía turca a través del programa de inversión. Entre los principales países de origen de los solicitantes se mencionaban Irán, Irak, Afganistán y Rusia, y a partir de 2022 los ciudadanos ucranianos y rusos aumentaron considerablemente la compra de inmuebles en Turquía y se convirtieron en los grupos más destacados de solicitantes de la ciudadanía por inversión.
Según las estadísticas oficiales del Instituto Turco de Estadística (TÜİK), en 2025 los rusos compraron en Turquía 3.649 viviendas, los ciudadanos iraníes, 1.878, y los ucranianos, 1.541. Fueron precisamente estos tres países los que ocuparon los primeros puestos entre los compradores extranjeros de viviendas turcas. La tendencia se mantuvo también en 2026. En junio, los ciudadanos rusos adquirieron 381 viviendas, mientras que los ucranianos y los iraníes compraron 170 cada uno.
A la luz de estos datos, lo más probable es que, entre los 687 inversores investigados, se encuentren ciudadanos de Rusia, Irán y Ucrania, que figuran al mismo tiempo entre los mayores compradores de inmuebles y los usuarios más activos del programa de ciudadanía por inversión. Asimismo, entre los implicados podrían encontrarse personas procedentes de Irak y Afganistán que se acogieron al programa en años anteriores.
Pueden surgir riesgos adicionales para los cónyuges e hijos de los inversores, si han obtenido la ciudadanía como familiares del solicitante principal. Las autoridades turcas aún no han precisado si dichos familiares se incluyen en la cifra anunciada de 687 personas ni si su situación se revisará automáticamente o mediante procedimientos específicos. Es probable que la investigación dé lugar a un refuerzo de los controles sobre las empresas de tasación, las transferencias bancarias, los intermediarios y el origen de los fondos. Para los nuevos solicitantes, esto puede suponer un plazo de tramitación más largo y requisitos adicionales, pero no implica el cierre del propio programa de ciudadanía por inversión.