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La gente habla casi un tercio menos en los últimos 15 años, según un estudio

19 septiembre , 2026  

Según informa Experts.news, el número de palabras que las personas pronuncian en su vida cotidiana se ha reducido notablemente en la última década y media, lo que podría afectar a las relaciones sociales, al bienestar psicológico y a la comunicación en el trabajo, según un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Misuri en Kansas City y de la Universidad de Arizona.

Según el trabajo, publicado en la revista científica Perspectives on Psychological Science, entre 2005 y 2019, el número medio de palabras que pronuncia una persona se redujo en aproximadamente 338 palabras al día con cada año sucesivo de observación. Como resultado, la disminución estimada para todo el periodo fue de alrededor del 28 %.

El estudio se basa en datos de 2 197 personas de entre 10 y 94 años que participaron en 22 proyectos de investigación llevados a cabo principalmente en Estados Unidos, así como en México, Australia y Europa. Para la evaluación se utilizaron grabaciones de audio periódicas de la vida cotidiana natural de los participantes, en lugar de sus propios recuerdos sobre cuánto hablaban.

En un estudio anterior de 2007, realizado con una metodología similar, una persona media pronunciaba unas 15 959 palabras al día. En una muestra combinada posterior, esta cifra ya se situaba en unas 12 792 palabras.

Los científicos registraron la disminución más marcada entre los jóvenes. En los participantes menores de 25 años, el número de palabras pronunciadas se reducía en aproximadamente 451 palabras al día por cada año, mientras que entre las personas mayores de 25 años, la reducción era de unas 314 palabras. Así pues, el ritmo de disminución entre los jóvenes resultó ser aproximadamente un 44 % mayor.

Los autores no han determinado la causa concreta de esta tendencia. El periodo de estudio coincidió con la rápida expansión de los smartphones, las redes sociales, las aplicaciones de mensajería, el correo electrónico y otras formas de comunicación digital escrita; sin embargo, los científicos subrayan que los datos disponibles no permiten demostrar que fueran precisamente las tecnologías las que provocaron la reducción de las conversaciones.

Los investigadores también señalan que la correspondencia escrita no sustituye necesariamente por completo las funciones psicológicas y sociales de una conversación en vivo. La comunicación vocal incluye entonación, pausas, señales emocionales y retroalimentación inmediata, elementos que resultan más difíciles de transmitir a través del texto.
Los autores del estudio relacionan este problema con una tendencia más amplia hacia el aumento del aislamiento social. Estudios previos muestran una relación constante entre la soledad y el empeoramiento de una serie de indicadores de salud física y mental, aunque aún no se ha demostrado que la disminución del número de palabras pronunciadas sea, por sí misma, la causa directa de tales consecuencias.

El 10 de septiembre, la revista Fast Company llamó la atención sobre las posibles consecuencias de esta tendencia para las empresas. La doctora y especialista en salud corporativa Talia Varly señala que la reducción de las conversaciones en persona en el lugar de trabajo implica, potencialmente, menos contactos informales entre los empleados, menos oportunidades para debatir problemas y expresar desacuerdo, así como vínculos más débiles dentro de los equipos.

Según su valoración, los pequeños contactos diarios son especialmente importantes: una breve conversación con un compañero, debatir una idea fuera de una reunión formal o unos minutos de charla no laboral. Estas interacciones pueden parecer insignificantes por sí solas, pero son precisamente las que van forjando poco a poco la confianza y los vínculos sociales en el colectivo.

La generalización del teletrabajo y la inteligencia artificial puede modificar aún más la estructura de la comunicación. Las herramientas digitales permiten intercambiar información más rápidamente y automatizar parte de la correspondencia, pero, al mismo tiempo, pueden reducir el número de situaciones en las que las personas necesitan hablar directamente entre sí.

No obstante, los investigadores advierten contra la conclusión excesivamente simplista de que las personas solo tienen que aumentar mecánicamente el número de palabras pronunciadas. La calidad de la conversación, la naturaleza de las relaciones y el contexto social pueden ser tan importantes como la duración de la comunicación.
No obstante, los autores del estudio señalan que 300 palabras adicionales al día pueden corresponder únicamente a unos pocos minutos de conversación —por ejemplo, un breve intercambio con un vecino o un compañero de trabajo, o una respuesta más detallada a la habitual pregunta «¿Qué tal te ha ido el día?»—.
Así pues, la disminución observada en la actividad conversacional podría ser uno de los indicadores de cambios más amplios en la forma en que las personas mantienen sus vínculos sociales en la era de las comunicaciones digitales. No obstante, se necesitan más estudios para evaluar el impacto a largo plazo de este proceso en la salud, la soledad y la productividad.

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