Según informa Serbian Economist, Serbia se está convirtiendo cada vez más en una plataforma industrial clave para que China acceda al mercado europeo. Ya no se trata de inversiones aisladas, sino de un sistema bien establecido que integra la metalurgia, la extracción, la infraestructura de transporte y los canales de exportación.
El punto de inflexión fue la adquisición por parte de la empresa china HBIS de la acería de Smederevo en 2016 por aproximadamente 46 millones de euros, con posteriores inversiones en modernización. El segundo gran proyecto de referencia fue la expansión de Zijin Mining en el sector del cobre de Serbia —en Bor y en el yacimiento de Čukaru-Peki—, donde los compromisos de inversión totales superaron los 3000 millones de euros. Esto permitió a Serbia ocupar un lugar más destacado en la cadena de suministro europea de acero y cobre.
Los analistas subrayan que el capital chino en Serbia controla varios eslabones de la cadena industrial: la extracción de cobre, el procesamiento y la fundición, la producción de acero y la exportación de productos a los mercados europeos. En este contexto, Serbia se perfila cada vez más no solo como receptora de inversiones extranjeras, sino como una prolongación funcional de la base industrial china en el espacio económico europeo.
Esto se refleja también en el comercio. En 2025, China se convirtió en el segundo socio comercial más importante de Serbia, y el intercambio bilateral de mercancías superó los 7 000 millones de dólares. Al mismo tiempo, una parte significativa de las exportaciones de Serbia a China la proporcionan precisamente las empresas chinas que operan en el país, sobre todo en los sectores del cobre y la metalurgia.
La infraestructura desempeña un papel especial. Los analistas vinculan el nuevo modelo con los proyectos de la iniciativa «La Franja y la Ruta», incluyendo el ferrocarril Belgrado-Budapest, puentes, autopistas y nodos logísticos. En este sistema, Serbia actúa como plataforma de tránsito entre El Pireo, los Balcanes y Europa Central, lo que reduce los costes de transporte y agiliza los suministros a la UE.
Además de los metales, la presencia china se está expandiendo también en la industria transformadora. Cabe mencionar la fábrica de neumáticos Linglong en Zrenjanin, con un valor aproximado de 900 millones de euros, así como los proyectos de Hisense en Valjevo y del Grupo Minth en el sector de los componentes de automoción. Estas fábricas aprovechan los menores costes de Serbia y sus preferencias comerciales para suministrar al mercado de la UE.
La arquitectura comercial del país se ha convertido en un factor adicional. Serbia combina el acceso preferencial al mercado de la UE con un acuerdo de libre comercio con China, que entró en vigor en 2024. Como resultado, el país se convierte en un escenario poco común en el que el capital chino puede operar simultáneamente en los regímenes comerciales europeo y no europeo.
Al mismo tiempo, este modelo se enfrenta a nuevas restricciones. Aumenta la importancia de la transición energética y del mecanismo CBAM, que puede incrementar los costes para los sectores exportadores de Serbia que consumen mucha energía. Esto empuja a los inversores chinos hacia la siguiente etapa: inversiones en energías renovables, sistemas de almacenamiento e infraestructura de red, con el fin de mantener la competitividad de los activos en Serbia en el mercado europeo.
De este modo, Serbia se consolida cada vez más como un nodo industrial y logístico entre China y Europa. Sin embargo, el desarrollo futuro de este papel dependerá de la capacidad de Belgrado para retener el capital chino y, al mismo tiempo, adaptarse a los requisitos normativos más estrictos de la UE.