Nova Post ha anunciado la inauguración, cerca de Chisinau (Moldavia), de un nuevo centro logístico con una superficie de 3.800 m² y una capacidad de procesamiento de hasta 10.000 envíos por hora, tras haber invertido en él 800.000 euros.
Según el comunicado de la empresa publicado el martes, la nueva terminal funciona las 24 horas del día, sin días de descanso, y integra todos los procesos, desde la clasificación de los envíos hasta su despacho de aduana.
Entre otras cosas, en las instalaciones del centro opera la oficina de carga n.º 25, destinada a envíos de más de 30 kg.
Se señala que la terminal gestiona todo tipo de envíos, desde documentos y paquetes hasta cargas de gran tamaño.
Actualmente, por la terminal pasan una media de 35 000 paquetes al día, y el récord más reciente fue de 80 000 envíos en 24 horas.
«El volumen de envíos en Moldavia crece de forma constante, y la consolidación de todos los procesos en un único lugar nos ha permitido satisfacer esta demanda de forma mucho más eficaz», afirma en el comunicado Sergii Shapran, director general de Nova Post en Moldavia.
Según él, gracias a la inauguración de la nueva terminal, la empresa ha reducido el tiempo medio de entrega en dos horas. En consecuencia, los traslados a destinos interurbanos se realizan dos veces al día, y a las oficinas locales, cada 2,5 horas.
La empresa ha añadido que en la terminal se ha inaugurado el primer centro de logística, y que una de sus primeras clientas ha sido una marca ucraniana.
En Nova Post han destacado que la empresa tiene previsto seguir desarrollando la infraestructura logística en Moldavia, en concreto poner en marcha un nuevo centro de clasificación en Bălți.
Los ucranianos residentes en la República de Moldavia tendrán la posibilidad de adquirir la ciudadanía ucraniana mediante un procedimiento simplificado: el Consejo de Ministros ha incluido a este país en la lista de Estados cuyos ciudadanos pueden acogerse a este mecanismo, según ha informado la primera ministra de Ucrania, Yulia Sviridenko.
«He debatido esta decisión con el primer ministro de Moldavia, Alexandru Munteanu. Para nuestros países, se trata de un paso lógico. Nos une una frontera común, un camino compartido hacia la Unión Europea y el apoyo mutuo ante la agresión rusa. En Moldavia reside una numerosa comunidad ucraniana y queremos que las personas tengan un acceso más sencillo a la ciudadanía ucraniana», escribió en Telegram.
La primera ministra señaló que el siguiente paso será hacer que este procedimiento resulte lo más cómodo posible.
«Hoy en día, para obtener la ciudadanía es necesario superar exámenes de lengua ucraniana, Constitución e historia de Ucrania, pero esto solo se puede hacer en Ucrania. Estamos trabajando en la posibilidad de realizar los exámenes a distancia. Asimismo, debemos regular la fase final de la tramitación de los documentos a través de las representaciones diplomáticas en el extranjero, para que las personas puedan obtener el pasaporte ucraniano sin obstáculos innecesarios», subrayó Sviridenko.
Además, las partes debatieron por separado el desarrollo de la infraestructura de transporte conjunta, en concreto la construcción de un nuevo puente entre Ucrania y Moldavia.
El proyecto de ley sobre la unificación de Rumanía y Moldavia ha sido aprobado automáticamente por la Cámara de Diputados del Parlamento rumano tras agotarse el plazo de tramitación, sin debate ni votación final; sin embargo, la iniciativa ha recibido dictámenes negativos del Gobierno y de las comisiones competentes, y ahora debe ser examinada por el Senado.
El documento fue presentado por diputados del partido de extrema derecha S.O.S. România. Según el procedimiento, si la Cámara Baja no examina la iniciativa en el plazo establecido, se considera aprobada tácitamente y se remite a la siguiente cámara del Parlamento. En este caso, la decisión definitiva la debe tomar el Senado de Rumanía.
El mero hecho de que el proyecto de ley haya sido aprobado por la Cámara de Diputados no significa que la unión de Rumanía y Moldavia cuente con el apoyo político de la mayoría. Por el contrario, la iniciativa ya ha recibido una valoración negativa por parte del Gobierno de Rumanía, de la Comisión Jurídica y de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.
El proyecto de ley tiene, ante todo, un carácter político-simbólico. El tema de la unificación de Rumanía y Moldavia surge con frecuencia en el debate público; sin embargo, la línea oficial de Chisinau no se centra actualmente en una unificación inmediata, sino en la adhesión de Moldavia a la Unión Europea. La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, había declarado anteriormente que ella personalmente apoyaría la unificación en un referéndum, pero al mismo tiempo reconocía que la mayoría de los ciudadanos de Moldavia no respalda actualmente ese escenario, y que la integración europea sigue siendo un objetivo más realista.
Para Rumanía, el tema de la unificación también es delicado. Por un lado, Bucarest sigue siendo el principal socio europeo de Chisinau, apoya a Moldavia en los ámbitos político, económico y de infraestructuras, y una parte significativa de la población moldava ya tiene la nacionalidad rumana. Por otro lado, una unificación formal plantearía cuestiones relacionadas con las fronteras, la seguridad, el presupuesto, el estatus de Transnistria y las relaciones con la UE, la OTAN y Rusia.
El potencial de tal unión para la región sería, en teoría, considerable. Podría acelerar la integración institucional de Moldavia en el espacio europeo, ampliar el mercado laboral común, reforzar las conexiones de transporte y energía entre el mar Negro, el Danubio y Europa del Este, así como fortalecer la seguridad en el flanco oriental de la UE y la OTAN.
Desde el punto de vista económico, la unión podría proporcionar a Moldavia un acceso más rápido a las infraestructuras, los instrumentos financieros y el sistema administrativo de un país miembro de la UE. Para Rumanía, esto significaría la ampliación del mercado interior, una mayor influencia en la región y el refuerzo del papel de Bucarest como socio clave de Chisinau.
Sin embargo, la puesta en práctica de este escenario sigue siendo extremadamente compleja. Las principales limitaciones son la falta de una mayoría sólida en Moldavia a favor de la integración, los riesgos de polarización interna, la cuestión pendiente de Transnistria, la posible reacción de Rusia y la necesidad de coordinar dicho proceso con los socios europeos y euroatlánticos.
Por lo tanto, en esta fase, el proyecto de ley debe considerarse más bien como una señal política y un elemento de la lucha intraparlamentaria en Rumanía, y no como el inicio de un proceso real de unificación. El escenario más probable para la región sigue siendo un acercamiento gradual entre Rumanía y Moldavia a través de proyectos de infraestructura, integración energética, comercio, ciudadanía, educación y apoyo a la integración europea de Moldavia.
Moldavia podría considerar la unión con Rumanía como un escenario alternativo si las negociaciones para la adhesión del país a la Unión Europea después de 2028 se bloquean o se ralentizan considerablemente, según informa Euractiv citando al viceprimer ministro y ministro de Desarrollo Económico y Digitalización de Moldavia, Eugen Osmochescu.
Según Osmochescu, el objetivo principal de Chisinau sigue siendo el mismo: la firma del tratado de adhesión a la UE a finales de 2028. Subrayó que la unión con Rumanía no es el escenario oficial actual, pero podría considerarse como un «plan B» si la integración europea de Moldavia se enfrentara a obstáculos políticos insuperables.
Esta declaración refleja la creciente preocupación en Chisinau por una posible prolongación del proceso de ampliación de la UE. Moldavia obtuvo el estatus de candidato a la adhesión a la Unión Europea en 2022 junto con Ucrania, y el proceso de negociación depende no solo de la aplicación de las reformas, sino también de las decisiones políticas de los Estados miembros de la UE.
La posible unificación con Rumanía sigue siendo un tema delicado para la política moldava. Los partidarios de este escenario señalan la coincidencia de idioma, historia y cultura, así como el hecho de que una parte significativa de la población de Moldavia posea la ciudadanía rumana. Los detractores consideran que la cuestión podría agravar las divisiones políticas internas, complicar las relaciones con parte de la población y agudizar el problema de Transnistria.
Para Rumanía, el posible debate de este escenario también tiene un complejo significado político y jurídico. Rumanía es miembro de la UE y de la OTAN, por lo que cualquier opción de modificación de fronteras, unión de Estados o incorporación de nuevos territorios requeriría no solo decisiones de Bucarest y Chisinau, sino también tener en cuenta la posición de la Unión Europea, la OTAN y los socios internacionales.
El factor de Transnistria reviste especial importancia. La región de la margen izquierda del Dniéster no está controlada de facto por las autoridades centrales de Moldavia desde principios de la década de 1990, en su territorio está presente un contingente militar ruso y la resolución política del conflicto sigue estancada. Cualquier escenario de integración acelerada de Moldavia en la UE o de unificación con Rumanía estará inevitablemente vinculado a la cuestión del estatus de Transnistria.
En este sentido, la declaración de Osmochescu debe considerarse, por el momento, más bien como una señal política a Bruselas sobre la necesidad de mantener una perspectiva clara de adhesión para Moldavia, y no como el inicio de un proceso oficial de unificación con Rumanía. De este modo, Chisinau muestra que el retraso en la ampliación de la UE puede estimular la búsqueda de vías alternativas de integración europea.
La superficie de Moldavia es de unos 33 800 km², y su población ronda los 2,4-3,0 millones de personas, dependiendo de la metodología de cálculo y del recuento de los ciudadanos que residen en el extranjero. Rumanía es un Estado del sudeste de Europa, miembro de la UE y de la OTAN, con una superficie de unos 238 400 km² y una población de entre 18,8 y 19,1 millones de personas.
Transnistria es una entidad no reconocida situada en la margen izquierda del Dniéster, que proclamó su independencia de Moldavia a principios de la década de 1990 y que, de facto, no está controlada por Chisinau. Ningún Estado miembro de la ONU reconoce la independencia de Transnistria. Solo lo reconocen otras entidades no reconocidas o parcialmente reconocidas: Abjasia y Osetia del Sur; anteriormente también lo reconocía Nagorno-Karabaj/Artsaj, que dejó de existir tras los acontecimientos de 2023. La comunidad internacional considera a Transnistria como parte del territorio soberano de Moldavia.
Moldavia se encuentra entre los países más cercanos a Ucrania, no solo geográficamente, sino también en cuanto a la percepción social. Según los resultados de una encuesta realizada en marzo de 2026 por la empresa de investigación Active Group en colaboración con el centro de información y análisis Experts Club, el 60,1 % de los ucranianos califica su actitud hacia Moldavia como positiva, lo que supone un aumento notable con respecto al 51,3 % registrado en agosto de 2025. De este modo, en seis meses, la percepción positiva ha aumentado casi 9 puntos porcentuales.
La estructura de la actitud positiva es bastante homogénea: el 22,8 % de los encuestados eligió la opción «totalmente positiva», y otro 37,3 % — «mayoritariamente positiva». Esto no solo refleja el nivel general de simpatía, sino también que una parte significativa de los ucranianos tiene una imagen positiva, consolidada y estable de Moldavia.
Al mismo tiempo, la proporción de valoraciones neutras sigue siendo relativamente alta: el 32,9 %. Se trata de un indicador típico de países que, a pesar de su proximidad, no se encuentran en el centro del campo informativo constante. Sin embargo, incluso con este porcentaje de respuestas neutras, el balance general de la percepción se inclina claramente hacia el lado positivo.
La actitud negativa hacia Moldavia sigue siendo mínima: un 5,4 % en marzo de 2026 (frente al 4,7 % en agosto de 2025). Aunque este indicador ha aumentado ligeramente, sigue manteniéndose en un nivel bajo, lo que confirma la ausencia de factores de tensión significativos en la percepción bilateral.

La dinámica de los cambios indica un fortalecimiento gradual de la imagen positiva de Moldavia en la sociedad ucraniana. El aumento de la percepción positiva se produjo tanto por el cambio de parte de las valoraciones neutras a positivas como por un aumento general del nivel de confianza en el país.
En un contexto más amplio, estos resultados pueden explicarse por la proximidad de los intereses de Ucrania y Moldavia, los retos comunes en materia de seguridad, así como por una trayectoria de integración europea similar. En la conciencia de los ucranianos, Moldavia se percibe cada vez más como un socio con un contexto político y de valores cercano.
«La actitud hacia Moldavia es un ejemplo revelador de cómo se forma una imagen positiva y estable de un país vecino. Aquí desempeña un papel importante no solo la proximidad geográfica, sino también la sensación de intereses comunes y la similitud del rumbo estratégico. Son precisamente estos factores los que garantizan el fortalecimiento a largo plazo de la confianza en la sociedad», señaló el fundador del centro de información y análisis Experts Club, Maksym Urakin.
De este modo, Moldavia ocupa un lugar destacado entre los países con un alto nivel de percepción positiva en Ucrania. Su imagen se caracteriza por la estabilidad, un bajo nivel de percepción negativa y un aumento gradual de la confianza, lo que convierte a este país en uno de los socios más predecibles y comprensibles de la región.
Según un estudio realizado por el centro de información y análisis Experts Club a partir de datos del Servicio Estatal de Aduanas, la República de Moldavia ocupa el puesto 21 en cuanto al volumen total de comercio de mercancías con Ucrania, con una cifra de 1320 millones de dólares. Al mismo tiempo, Ucrania presenta un saldo comercial claramente positivo, ya que las exportaciones a Moldavia superan en más de siete veces las importaciones.
El estudio se presentó en el centro de prensa «Interfax-Ucrania»; el vídeo se puede ver en el canal de YouTube de la agencia. La versión completa del estudio se puede encontrar en este enlace en la página web del centro analítico Experts Club.
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La sociedad anónima «Ukrhydroenergo» firmó el 9 de abril de 2026 el primer acuerdo desde la puesta en marcha de la sección «Importación-Exportación de energía eléctrica» en la Bolsa de Energía de Ucrania (UEB), según informó la empresa en su canal de Telegram el viernes.
«Fue precisamente «Ukrhydroenergo» quien impulsó la subasta y llevó a cabo la venta de energía eléctrica en la dirección del cruce entre Ucrania y Moldavia», señalaron desde la empresa.
Según explicaron desde la empresa, dicho acuerdo ha supuesto un paso importante en el desarrollo del comercio bursátil de energía eléctrica y en la ampliación de las posibilidades del mercado organizado. El acuerdo también tiene importancia práctica para todo el sistema energético: una sección bursátil específica para operaciones de importación y exportación hace que estas operaciones sean más predecibles y transparentes, permite equilibrar mejor el sistema en condiciones de demanda y generación variables, y abre nuevas oportunidades para atraer recursos externos o comercializar el excedente de electricidad. Como resultado, el sistema gana en flexibilidad y el mercado cuenta con unas reglas de juego claras para todos los participantes.
«Para “Ukrhydroenergo”, este acuerdo es el resultado del trabajo de todo un equipo de especialistas, así como un paso estratégico en el desarrollo de un mercado de la electricidad transparente, competitivo e integrado con las prácticas europeas», señaló el director general en funciones de “Ukrhydroenergo”, Bohdan Sukhetskyi.
Según él, al poner en marcha estos mecanismos, la empresa abre nuevas oportunidades para una exportación eficaz, aumenta la liquidez del comercio bursátil y refuerza la cooperación energética con los países vecinos.
Como se informó, Ucrania redujo en marzo las importaciones de electricidad en un 25 % en comparación con el mes anterior, hasta los 942,1 mil MWh, y también reanudó las exportaciones de electricidad, que se habían realizado por última vez el 10 de noviembre de 2025. Los volúmenes de exportación en marzo ascendieron a 30,2 mil MWh.