La pregunta «¿qué nivel de inglés se necesita para trabajar en el extranjero?» parece muy sencilla. Como si bastara con abrir una tabla, buscar tu profesión, ver junto a ella B1, B2 o C1 y hacer las maletas tranquilamente. Pero en la vida real todo es un poco más complicado. Y, por suerte, no es tan complicado como a veces parece.
Para la mayoría de los profesionales que planean trabajar en el extranjero o en un entorno internacional, el punto de referencia principal es el nivel B2 según la escala del MCER. Es el momento en el que el inglés deja de ser una asignatura escolar y se convierte en una herramienta de trabajo. Una persona puede mantener una conversación, explicar su opinión, hacer preguntas aclaratorias, escribir una carta, entender a sus compañeros en una reunión y no quedarse bloqueada cada vez que alguien habla más rápido que el locutor de un audio didáctico.
Pero es importante no exagerar. El nivel B2 no significa «hablar como un nativo». No implica necesariamente una pronunciación perfecta, una gramática impecable ni un vocabulario para todas las situaciones de la vida, incluidas las sutilezas de la ironía británica. El B2 es autonomía en el trabajo. Puedes realizar tus tareas en inglés sin necesidad de tener un traductor constante en tu cabeza o a tu lado.
El nivel B1 tampoco hay que descartarlo. Con él se puede trabajar en muchos puestos, sobre todo si la comunicación no es una parte fundamental del puesto. Por ejemplo, si las tareas son más técnicas, repetitivas o están vinculadas a instrucciones claras. Pero el B1 suele suponer un techo. La persona parece poder trabajar, pero le cuesta más superar las entrevistas de trabajo, se adapta más lentamente, evita las conversaciones complejas y no siempre puede demostrar su verdadero nivel profesional. Tiene los conocimientos, tiene la experiencia, pero el inglés se interpone en la puerta, como un portero de discoteca: «Hoy no se pasa».
C1 no es necesario para todo el mundo. Es un nivel para aquellos para quienes el idioma es una de las principales herramientas de trabajo. Gestión, ventas, consultoría, RR. HH., docencia, negociaciones, discursos públicos, trabajo con documentación de gran complejidad. Allí donde no basta con «transmitir una idea», sino que hay que influir, convencer, suavizar conflictos, hacer presentaciones, mantener debates complejos y reaccionar rápidamente ante los matices.
Uno de los errores más comunes antes de la reubicación es confundir el inglés para la entrevista de trabajo con el inglés para el trabajo. Son dos mundos diferentes, aunque estén muy cerca el uno del otro.
La entrevista de trabajo es un género en sí mismo. Allí hay que saber hablar de uno mismo, explicar la experiencia, describir los puntos fuertes, responder a preguntas incómodas, no dejarse llevar por el estrés y no empezar una frase con «How to say…» cinco veces seguidas. Es posible prepararse para una entrevista de trabajo bastante rápido, si ya se tiene un nivel básico. Se pueden repasar las preguntas típicas, aprender el vocabulario propio del sector, ensayar las respuestas y recopilar algunas anécdotas destacadas sobre la experiencia.
Pero luego empieza el trabajo diario. Y ahí es donde el inglés muestra su verdadera naturaleza.
En el trabajo hay que entender a compañeros con diferentes acentos. Uno habla rápido, otro se traga la mitad de las palabras, un tercero utiliza jerga y un cuarto escribe mensajes como si estuviera ahorrando letras para sus nietos. Hay que leer documentos internos, participar en reuniones, reaccionar ante los cambios, acordar plazos, aclarar tareas y, a veces, decir «no estoy de acuerdo» de forma que suene profesional y no como un desastre diplomático.
Por eso, muchas personas, tras mudarse, experimentan un extraño contraste: han superado la entrevista, han conseguido el trabajo, pero los primeros meses siguen siendo difíciles. No porque su nivel sea «malo», sino porque no se han preparado para esas situaciones concretas. Se han preparado para entrar, pero no para la vida dentro de la empresa.
Otra trampa es la autoevaluación. Especialmente en quienes llevan mucho tiempo leyendo en inglés, viendo vídeos, series o escuchando podcasts. La comprensión pasiva suele crecer más rápido que la expresión activa. Una persona puede entender perfectamente un artículo, pero quedarse bloqueada cuando tiene que explicar su opinión en una llamada en 20 segundos. En ese momento, el cerebro se comporta como un ordenador antiguo con 47 pestañas abiertas: parece que todo está ahí, pero nada se abre a tiempo.
Por eso, antes de la reubicación, es útil no limitarse a pensar «estoy más o menos en el nivel intermedio», sino comprobar con honestidad el nivel según el MCER. Y es recomendable evaluar no solo la gramática, sino también la expresión oral, la comprensión auditiva, la expresión escrita y los escenarios prácticos. Porque una persona puede conocer los tiempos verbales, pero no ser capaz de mantener con seguridad una breve conversación telefónica. O hablar bien sobre temas cotidianos, pero perderse con la terminología profesional.
El nivel de inglés depende tanto del país como del sector. En algunas empresas, el inglés será el idioma principal de comunicación. En otras, solo se necesita para la documentación, la correspondencia o los contactos con clientes internacionales. En las grandes ciudades y en los equipos internacionales, los requisitos suelen ser más exigentes. En las empresas locales, a veces basta con un nivel más bajo, pero para el crecimiento profesional, el inglés acaba cobrando importancia rápidamente.
En los sectores de TI, finanzas, marketing, logística, medicina, educación, servicios o gestión, los requisitos también varían. Por ejemplo, a un desarrollador a veces le basta con comprender con seguridad las tareas, escribir mensajes breves y participar en las reuniones diarias. En cambio, un gestor de proyectos necesita el idioma para negociaciones, situaciones conflictivas, presentaciones, informes y para explicar decisiones complejas. Formalmente, ambos pueden tener un nivel B2, pero el contenido de ese B2 será diferente.
Aquí es donde empieza lo más importante: no hay que prepararse para el «inglés en general», sino para el inglés específico de un puesto concreto. Si tienes pensado trabajar en el ámbito de la atención al cliente, debes practicar diálogos reales, reclamaciones, aclaraciones y formulaciones corteses. Si te dedicas a las tecnologías de la información, necesitarás reuniones, debates técnicos, informes de estado, correspondencia y entrevistas de trabajo. Si tu objetivo es un puesto directivo, debes centrarte en la argumentación, las presentaciones, las negociaciones y la precisión en la formulación.
Business Language estructura esta preparación de forma sistemática: primero se determina el nivel real, luego el objetivo, y a continuación el programa se adapta a aquellas situaciones con las que la persona se encontrará realmente tras su traslado o en un trabajo internacional. No se trata de un «curso de conversación» abstracto, en el que hoy se habla de comida, mañana del tiempo y pasado mañana de los mapaches felices de Canadá. Sino de una preparación práctica para escenarios laborales concretos.
El nivel ideal de inglés para trabajar en el extranjero no es aquel que queda bien en el currículum. El nivel ideal es aquel que te permite realizar tu trabajo, establecer relaciones con tus compañeros, superar entrevistas de trabajo, no quedarte callado en las reuniones y no perder oportunidades solo por la barrera del idioma.
Para empezar, a muchos les basta con B1+, si el puesto no requiere una comunicación compleja. Para un trabajo estable y un desarrollo profesional, la mejor referencia es B2. Para puestos directivos, de atención al cliente y de cara al público, conviene aspirar a C1.
Lo principal es no esperar a que tu inglés sea «perfecto». Ese momento a menudo no llega ni siquiera para los estudiantes más destacados. Es mejor definir con honestidad tu objetivo, comprender la diferencia entre tu nivel actual y el que necesitas, y luego practicar precisamente aquellas habilidades que te darán los mejores resultados.
Porque la reubicación y el trabajo en el extranjero no son un examen de idiomas para sacar una buena nota. Es la vida real, donde el inglés no debe brillar en una estantería, sino funcionar. Como una buena herramienta: en el momento adecuado.
Business Language, Inglés, reubicación, trabajo en el extranjero
Entre enero y noviembre de 2025, el mercado inmobiliario croata se consolidó como uno de los más caros y dinámicos de la UE. Las estadísticas oficiales y los estudios privados registran un crecimiento de dos dígitos en los precios, con una ralentización del número de transacciones y un aumento del papel del Estado en la resolución del problema de la accesibilidad de la vivienda.
Según datos de la Oficina Estatal de Estadística (DZS), el precio medio por metro cuadrado de una vivienda nueva en Croacia en el primer semestre de 2025 fue de 2754 euros. Esto supone un aumento aproximado del 15,9 % con respecto al primer semestre de 2024 y del 5,3 % con respecto al segundo semestre de 2024.
Por territorios. – Zagreb: alrededor de 2958 euros por metro cuadrado (+4,5 % interanual), resto de Croacia: alrededor de 2511 euros por metro cuadrado, con un crecimiento en estas ciudades y pueblos que alcanzó el 22 % en un año, lo que refleja el rápido encarecimiento de la vivienda en las regiones costeras y turísticas.
El índice de precios de la vivienda (House Price Index) muestra que, en el segundo trimestre de 2025, los precios de los inmuebles residenciales aumentaron un 4,4 % con respecto al trimestre anterior y un 13,2 % con respecto al mismo periodo de 2024. Según Eurostat, se trata de uno de los índices más altos de la UE en términos de crecimiento trimestral y anual.
Según las estimaciones de los analistas de mercado, el precio medio de la vivienda (teniendo en cuenta el parque secundario) en otoño de 2025 se acercó a los 2800-2900 euros por metro cuadrado en todo el país, lo que supone un aumento de entre el 70 % y el 80 % con respecto a 2020. Al mismo tiempo, el precio medio de los apartamentos se estima en más de 3800-4100 euros por metro cuadrado, mientras que las casas son algo más baratas.
Los datos del mercado muestran que la brecha entre la costa y las regiones del interior se está acentuando:
En Split, el precio medio de venta en octubre de 2025 alcanzó unos 5315 euros por metro cuadrado, casi un 15 % más que el año anterior.
En Dubrovnik, un apartamento cuesta de media más de 4100 euros por metro cuadrado, y en las ubicaciones más prestigiosas el rango es de 5000-7000 euros y más.
En Istria y en las zonas populares de Dalmacia Central y Meridional, los precios suelen oscilar entre 3500 y 7000 euros por metro cuadrado, dependiendo de la categoría del inmueble y de su proximidad al mar.
Las regiones del interior (por ejemplo, Slavonia) siguen siendo notablemente más baratas, a menudo con precios que oscilan entre los 1000 y los 2000 euros por metro cuadrado.
En Zagreb, el precio medio de los apartamentos se estima en unos 3400-3500 euros por metro cuadrado, pero dentro de la ciudad la diferencia entre los distintos barrios es considerable. El análisis de los anuncios privados muestra que los precios en el centro y en las zonas «tranviarias» de la capital se alejan mucho de los precios en las afueras.
Una tendencia particular de 2025 es la estanción e incluso una ligera disminución de los precios de las casas en algunos segmentos. Según uno de los mayores portales de anuncios, el precio medio de las casas en Zagreb a mediados de año era de unos 1200 euros por metro cuadrado, y el aumento de los precios se ralentizó más que en el caso de los apartamentos.
A pesar de los altos precios, el mercado aún no muestra una corrección completa. Algunas reseñas analíticas registran una disminución en el número de transacciones en la primera mitad de 2025, pero esto prácticamente no ha afectado el nivel de precios, especialmente en las regiones costeras, donde la oferta sigue siendo limitada.
Al mismo tiempo, el aumento de los tipos de interés de los préstamos y el endurecimiento de las condiciones de los créditos hipotecarios, que comenzaron ya en 2023-2024, limitan las posibilidades de parte de los hogares, especialmente de las familias jóvenes. En 2025, el Banco Central de Croacia reforzó los requisitos macroprudenciales para los bancos y los préstamos hipotecarios, con el fin de frenar el sobrecalentamiento del mercado inmobiliario y los riesgos para la estabilidad financiera.
Según el informe de Arvio correspondiente al primer trimestre de 2025, los extranjeros representaron alrededor del 7,19 % de todas las transacciones inmobiliarias en Croacia. Los más activos fueron:
los ciudadanos de Eslovenia, con aproximadamente el 30,2 % de las transacciones de extranjeros,
los de Alemania, con alrededor del 21,1 %,
y los de Austria, con alrededor del 10,4 %.
El número total de transacciones con participación extranjera lleva tres años consecutivos disminuyendo: se estima que serán alrededor de 13 300 en 2022, 12 300 en 2023 y 11 600 en 2024.
Los extranjeros se concentran tradicionalmente en la costa adriática (Istria, Kvarner, Dalmacia) y en las islas, donde hay demanda de apartamentos y casas nuevos, listos para ser habitados o alquilados de inmediato. Es precisamente la demanda externa, combinada con una oferta limitada, la que sostiene en gran medida el alto y creciente nivel de precios.
El fuerte aumento de los precios y la disminución de la accesibilidad de la vivienda llevaron al Gobierno a adoptar en 2025 el primer Plan Nacional Integral de Política de Vivienda hasta 2030.
Hechos clave en los que se basa el documento:
el país cuenta con alrededor de 2,39 millones de viviendas, de las cuales aproximadamente el 40 % no se utilizan para residencia permanente;
en los últimos cinco años, el precio de los apartamentos nuevos ha aumentado aproximadamente un 54 %;
las familias jóvenes se enfrentan a dificultades para acceder a hipotecas y a una escasez de viviendas asequibles.
De hecho, el Estado está tratando de enfriar los segmentos sobrecalentados del mercado y ampliar la oferta de apartamentos económicos, especialmente en alquiler a medio y largo plazo.
Basándose en las estadísticas de los tres primeros trimestres y en las expectativas de los participantes en el mercado, el escenario base para finales de 2025 y 2026 es el siguiente:
Los precios seguirán subiendo, pero a un ritmo más lento que los índices de dos dígitos de 2023-2024. Ya en la segunda mitad de 2025, algunos analistas registran una desaceleración de la dinámica, especialmente en el segmento de las viviendas y en las regiones alejadas del mar.
La brecha entre la costa y las regiones del interior se mantendrá: las ubicaciones turísticas y premium se encarecerán más rápidamente, mientras que la Croacia «continental» seguirá siendo relativamente asequible, lo que puede favorecer la migración interna y la demanda local.
Según las estimaciones de los analistas, la proporción de compradores extranjeros se mantendrá en torno al 8 % del total de transacciones hasta finales de 2025 o descenderá ligeramente debido a los altos precios y los problemas de accesibilidad.
La implementación del Plan Nacional de Vivienda hasta 2030, que incluye el lanzamiento de programas de alquiler asequible, la activación del fondo vacío y el ajuste de los programas subvencionados de compra de viviendas, desempeñará un papel importante.
Para Croacia, donde los inmuebles se han convertido en una herramienta clave para el ahorro de los hogares y en un objeto de interés para el capital extranjero, los próximos años serán una prueba de su capacidad para combinar los objetivos de crecimiento económico, desarrollo del turismo y garantía de una vivienda básica asequible para sus propios ciudadanos.
El mercado del alquiler de viviendas en Praga en 2025 sigue siendo uno de los más dinámicos de Europa Central. La demanda supera a la oferta, especialmente en las zonas céntricas de la ciudad (Praga 1, Praga 2 y Praga 3), que tradicionalmente atraen tanto a locales como a extranjeros, según informan los analistas de Relocation.com.ua, citando datos de Global Property Guide y la Oficina de Estadística de la República Checa.
El alquiler medio solicitado por un apartamento de un dormitorio (1-bedroom) en Praga en 2025 es de unos 26 500 CZK (≈ 1050 €) al mes. Esto supone un aumento del 8-10 % con respecto a 2024, cuando la media era de unos 24 000 CZK.
Los apartamentos de dos habitaciones en las zonas céntricas (Praga 1, 2, 5) cuestan entre 1300 y 1900 € al mes, mientras que en las zonas residenciales, como Praga 9 o Praga 10, el alquiler de este tipo de viviendas oscila entre 850 y 1200 €.
Según los datos del portal Sreality.cz, durante el primer semestre de 2025, el precio medio del alquiler en la capital aumentó un 5,7 %, y en comparación con 2023, más de un 15 %. Los principales factores impulsores son el aumento del coste de las nuevas construcciones, los altos tipos de interés hipotecarios (que mantienen a las personas en el mercado del alquiler) y la afluencia constante de trabajadores extranjeros.
La proporción de inquilinos en Praga sigue creciendo y ya supera el 25 % de los hogares, lo que supone la cifra más alta de la República Checa. Los jóvenes profesionales menores de 35 años representan más de la mitad de todos los inquilinos, mientras que entre los extranjeros los grupos más activos son los ucranianos, eslovacos, indios y ciudadanos de la UE.
La rentabilidad del alquiler en Praga sigue siendo atractiva para los inversores: según las estimaciones de Global Property Guide, la rentabilidad bruta media oscila entre el 4,8 % y el 5,4 %, dependiendo de la zona y el tipo de propiedad.
Entre las tendencias para 2025 se encuentra el intensificarse de los debates en torno a la regulación de los alquileres a corto plazo (Airbnb): el ayuntamiento está estudiando opciones para limitar los plazos de alquiler de apartamentos en zonas turísticas, con el fin de equilibrar los intereses de los residentes locales y los del sector turístico.
Los expertos prevén que la escasez de viviendas y el aumento de la demanda de alquileres mantendrán la alta dinámica del mercado al menos hasta mediados de 2026. La nueva construcción en el centro sigue siendo limitada, y se espera que el principal crecimiento de la oferta se produzca en las afueras de la ciudad, en particular en Praga 9, 10 y 13.
Fuente: http://relocation.com.ua/prague-rental-housing-market-analysis-by-relocation/
El mercado del alquiler de viviendas en Budapest (Hungría) en 2025 está experimentando un aumento de los precios y una mayor competencia, especialmente en las zonas céntricas de la capital, según señalan los analistas y los agentes inmobiliarios.
Según datos de Global Property Guide, el alquiler medio solicitado por un apartamento de un dormitorio (1-bedroom) en Budapest en 2025 es de unos 264 000 HUF (≈ 713 USD) al mes.
Las tarifas de alquiler están aumentando: en enero de 2025, los precios solicitados en Budapest aumentaron un 1,8 % en comparación con el mes anterior, y el crecimiento anual fue de alrededor del 9,5 %.
En el caso de los apartamentos de dos habitaciones, los precios de alquiler en las zonas céntricas en 2024 oscilaron entre 1000 y 1500 euros al mes.
Sin embargo, en el centro de Budapest (distritos 5, 6, 7 y 1), el alquiler de un apartamento de una habitación puede oscilar entre 800 y 1500 €, mientras que en las zonas residenciales o en los barrios periféricos puede oscilar entre 600 y 850 €.
La proporción de hogares que viven en viviendas de alquiler en Budapest ha aumentado del 12,7 % al 17,5 % en los últimos años. El aumento es especialmente notable entre los jóvenes: una gran parte de la generación de entre 20 y 35 años vive de alquiler.
La rentabilidad bruta de los alquileres (antes de deducir los gastos) en Hungría es de alrededor del 5,06 % (2025, tercer trimestre).
La demanda de alquileres crece más rápido que la oferta de nuevas viviendas, especialmente de edificios de apartamentos en las zonas céntricas, lo que crea un déficit y hace que los alquileres suban. Además, el debate sobre la regulación de los alquileres a corto plazo (Airbnb y similares) se está intensificando: uno de los distritos de Budapest ha votado a favor de prohibir los alquileres a corto plazo a partir de 2026, lo que podría afectar al mercado general del alquiler.
Fuente: http://relocation.com.ua/budapest-rental-housing-market-analysis-by-relocation/
El programa Portugal Golden Visa (ARI), lanzado en 2012, se basaba inicialmente en inversiones inmobiliarias, pero tras las reformas se orienta más hacia fondos, donaciones e inversiones de capital.
Parámetros principales y cambios.
1) En 2023, los bienes inmuebles quedaron excluidos como vía principal para el programa, lo que obligó a los inversores a pasarse a los fondos, los proyectos empresariales o las donaciones.
2) La inversión mínima en el fondo es de 500 000 €.
3) En 2024 se expidieron 4987 visados dorados (solicitudes principales + dependientes), un 72 % más que el año anterior.
4) Desde el inicio del programa, se han expedido más de 15 619 visados a inversores y alrededor de 22 000 visados a familiares (a septiembre de 2024).
China sigue siendo el país de origen de la mayoría de los inversores, pero ha aumentado el interés por parte de Estados Unidos, Brasil, Turquía y otros países. Los cambios en el programa han llevado a los inversores a diversificar sus inversiones, dando preferencia a los fondos y a los métodos no interestados.
Fuente: http://relocation.com.ua/portugal-golden-visa-program-program-features-from-relocation/
El holding agrícola «Agrotrade», cuyo banco de tierras se concentra en las regiones de Járkov, Sumy, Chernígov y Poltava, constata una menor eficacia del trabajo en las tierras fronterizas y desea reforzar su modelo de negocio mediante la reubicación.
«Queremos desarrollarnos. Queremos reforzar nuestro modelo de negocio mediante la reubicación del banco de tierras y formar clústeres de tierras en regiones más seguras», señaló el director ejecutivo de Agrotrade, Serhiy Nechyporuk, en la conferencia Agro Finance 2025, celebrada recientemente por Oschadbank.
«Les decimos a los bancos: denos fondos, reubicaremos nuestro banco de tierras, crearemos un clúster exitoso, por ejemplo, en Vinnytsia, Zhytomyr, Khmelnytskyi, y seremos más sostenibles. Y los banqueros nos dicen: bueno, financiadlo con vuestros propios fondos y luego pensaremos en cómo refinanciaros», describió la discusión con los bancos.
Según Nechiporuk, los banqueros ignoran la lógica empresarial sensata de la agroholding, que tiene una gran competencia agronómica y agrotecnológica que puede ampliar, pero al mismo tiempo se niegan a aumentar los límites de financiación debido a la necesidad de una mayor reserva de créditos para la empresa, que opera en regiones cercanas al frente.
En la actualidad, según él, algunas tierras de la empresa se encuentran a 10 km de la línea de combate.
«Es difícil ser eficaz cuando hay REB trabajando constantemente en los campos: ahora hemos adoptado una estrategia de agricultura de precisión (utilizando drones) y, lamentablemente, no podemos aplicarla en dos de los cinco clústeres de la empresa», puso como ejemplo Nechiporuk.
Añadió que en la empresa también existen «bonificaciones agronómicas de combate», es decir, un complemento salarial para los agrónomos que salen a determinados campos que son de riesgo.
Según el director general de Agrotrade, si ahora no se presta atención al apoyo a las regiones fronterizas, pronto aparecerá allí «un campo económico fronterizo tan salvaje».
Nechiporuk también señaló la disminución de la tendencia a la transformación de productos debido a la escasez de materias primas, que se produjo en el contexto de la reducción del banco de tierras agrícolas de Ucrania de 25 millones de hectáreas a 20 millones de hectáreas debido a la agresión a gran escala de Rusia.
«Hubo una vez una tendencia muy fuerte hacia la transformación de productos agrícolas, pero, lamentablemente, ahora está en declive. Seguramente invertimos mucho en ello, pero ahora no hay tanta materia prima, porque estamos perdiendo nuestras tierras», afirmó.
El grupo de empresas «Agrotrade» es un holding verticalmente integrado que abarca todo el ciclo agroindustrial (producción, transformación, almacenamiento y comercialización de productos agrícolas). Cultiva más de 70 000 hectáreas de tierra. Sus cultivos principales son el girasol, el maíz, el trigo de invierno, la soja y la colza. Cuenta con su propia red de silos con una capacidad de almacenamiento de 570 000 toneladas.
El grupo también produce híbridos de semillas de maíz y girasol, cebada y trigo de invierno. En 2014, se construyó una planta de semillas con una capacidad de 20 000 toneladas de semillas al año en la base de la granja de semillas «Kolos» (región de Járkov).
El fundador de «Agrotrade» es Vsevolod Kozhemyako.