Business news from Ukraine

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Inglés para TI: por qué ya no basta con un código sólido

El sector de las TI en Ucrania hace tiempo que dejó de ser una historia local. Nuestros desarrolladores, especialistas en control de calidad, DevOps, diseñadores, analistas y gestores trabajan con clientes de EE. UU., Reino Unido, Europa y Escandinavia. Sabemos construir sistemas complejos, soportar la carga de trabajo, entender la arquitectura, cumplir con los plazos y encontrar soluciones donde otros solo ven un mensaje de error en rojo.

Pero en el mercado occidental, un código sólido ya no es suficiente.

El cliente no solo compra horas de desarrollo. Lo que compra es tranquilidad. Para él es importante saber que el equipo no se limita a «hacer algo en Jira», sino que realmente entiende el reto empresarial, es capaz de explicar los riesgos, proponer la mejor solución y señalar a tiempo: «Aquí es donde podemos perder tiempo, dinero o calidad».

Y es precisamente aquí donde el inglés deja de ser una «habilidad adicional». Se convierte en parte del peso profesional del especialista.

Leer la documentación ya no es suficiente

Durante mucho tiempo, en el mundo de la informática prevaleció la cómoda idea de que a un desarrollador le bastaba con saber leer la documentación. Algo así como: se abre Stack Overflow, se lee GitHub, los artículos técnicos se entienden de alguna manera. Así que todo va bien.

En realidad, eso es solo la punta del iceberg.

El desarrollo actual hace tiempo que dejó de parecerse a estar sentado en solitario en una habitación a oscuras con un café, código y un silencio heroico. Se trata de una comunicación constante: reuniones diarias, planificación, revisión de código, demostraciones, debate de requisitos, aclaración de detalles, llamadas con el cliente, análisis de problemas y defensa de soluciones técnicas.

Puedes leer perfectamente en inglés y, al mismo tiempo, quedarte en blanco cuando tienes que explicar rápidamente por qué una tarea no llevará dos días, sino una semana. Puedes entender la documentación, pero quedarte callado en una reunión cuando el cliente pregunta: «What are the risks here?»

Y en los negocios, el silencio rara vez se interpreta como modestia. Más a menudo se interpreta como falta de seguridad, falta de iniciativa o falta de comprensión de la situación.

El inglés en el sector de las TI: no se trata de tener un acento perfecto

Buenas noticias: no se espera de ti que hables como un locutor de la BBC. Los equipos occidentales llevan mucho tiempo acostumbrados a diferentes acentos, a distintos ritmos de habla y a una gramática imperfecta. En el sector internacional de las TI, lo importante es otra cosa: que se entienda lo que quieres decir.

El inglés profesional para TI no sirve para hablar con elegancia sobre el tiempo. Sirve para:

● explicar una solución técnica sin una introducción caótica de diez minutos;

● aclarar los requisitos antes de que el equipo se ponga a hacer lo que no debe;

● mencionar con calma un obstáculo;

● pedir más tiempo de forma argumentada;

● realizar una demostración;

● escribir un comentario claro en Jira;

● dar feedback en una revisión de código de manera que suene profesional, y no como un ataque.

Y aquí la diferencia entre «sé un poco de inglés» y «puedo trabajar en inglés» se hace muy patente.

Carrera profesional: cuando el inglés se convierte en un techo

Al inicio de la carrera, las habilidades técnicas pueden impulsar al especialista casi por sí solas. Los niveles Junior y Middle suelen crecer gracias al código, la rapidez de aprendizaje y la atención al detalle.

Pero a partir de ahí empieza otro juego.

Para pasar al nivel de Senior, Tech Lead, Solution Architect o Engineering Manager, ya no basta con limitarse a realizar bien las tareas. Hay que explicar las soluciones, dirigir debates, trabajar con las partes interesadas, entender el contexto empresarial y asumir la responsabilidad de la comunicación.

Y es aquí donde el inglés suele convertirse en un techo invisible.

Una persona puede tener unos conocimientos técnicos muy sólidos, pero si no es capaz de presentar con seguridad su idea al cliente, es menos probable que la incluyan en las reuniones estratégicas. Si no puede explicar una solución arquitectónica, lo hará otra persona. Si se queda callada en las reuniones, su experiencia se queda dentro del equipo, en lugar de llegar a los ojos del cliente.

Como resultado, la carrera parece avanzar, pero más lentamente. No porque falte inteligencia, sino porque falta voz.

Para la empresa, esto también se traduce en dinero

Para una empresa de TI, el nivel de inglés del equipo influye directamente en la confianza del cliente. Especialmente si la empresa quiere trabajar con el mercado occidental no como «mano de obra barata», sino como socio tecnológico.

Cuando solo el PM o el analista de negocio hablan inglés con soltura, se produce el efecto del «teléfono estropeado». El cliente explica la tarea al gestor, el gestor se la transmite al desarrollador, el desarrollador aclara algo a través del gestor, el cliente responde y la respuesta vuelve a pasar por varios filtros. En cada etapa se pierden matices.

Y los matices en el ámbito de las tecnologías de la información suelen salir caros.

Los clientes occidentales quieren trabajar con equipos en los que el ingeniero pueda plantear preguntas por sí mismo, explicar los riesgos y proponer alternativas. Esto crea una sensación de colaboración. El cliente no ve simplemente a unos ejecutores, sino a personas que piensan junto a él.

De ahí surge la confianza. Y de la confianza surgen contratos más largos, tareas más complejas y un pago más elevado.

Por qué el inglés general no siempre ayuda

Cuando un profesional de las tecnologías de la información decide mejorar su nivel de inglés, la primera opción obvia es apuntarse a un curso de inglés general. Y eso es mejor que nada. Pero hay un problema.

En un curso de inglés general puedes hablar de viajes, comida, aficiones, películas, ecología o unas hipotéticas vacaciones junto al mar. Esto es útil para adquirir una base general, pero no siempre se puede aplicar al trabajo.

Y en el mundo real de las tecnologías de la información hay que hablar de cosas completamente diferentes.

¿Cómo explicar que una tarea está bloqueada por depender de otro equipo? ¿Cómo decirle a un cliente que su idea es técnicamente viable, pero que su mantenimiento resultaría muy costoso? ¿Cómo hacer una demostración sin entrar en pánico? ¿Cómo mostrar tu desacuerdo con una decisión de forma diplomática? ¿Cómo describir un error para que se entienda sin necesidad de tres mensajes adicionales?

Por eso mismo, el inglés para TI debe basarse en situaciones de trabajo reales: daily stand-ups, Jira, Git, revisión de código, demostraciones, entrevistas técnicas, correspondencia, llamadas con el cliente, discusión de plazos, riesgos y prioridades.

Aquí no se aprende el idioma «en general», sino para una acción profesional concreta.

¿Qué puedes hacer ya mismo?

Puedes empezar sin necesidad de un plan heroico para una nueva vida a partir del lunes.

Traduce a inglés las interfaces de trabajo: IDE, gestor de tareas, teléfono y los servicios que utilizas a diario. Escribe los mensajes de commit en inglés. Formula las tareas en inglés, incluso si el equipo es ucraniano.

Ve las charlas técnicas en su versión original. Después de una reunión, intenta resumir brevemente en inglés lo que se ha debatido.

Y lo más importante: entrena no solo tus conocimientos, sino sobre todo tu reacción lingüística. Porque durante una llamada no hay tiempo para recordar toda la gramática del libro de texto. Allí hay que pensar, escuchar, responder y no perder el hilo de la conversación.

Conclusión

Hoy en día, el inglés en el sector de las tecnologías de la información no es un adorno en el currículum ni un punto que «será una ventaja». Es una herramienta de trabajo que influye en la carrera profesional del especialista, en la confianza del cliente y en las oportunidades de la empresa en el mercado occidental.

El código demuestra lo que eres capaz de hacer.

El inglés demuestra que se te puede confiar más.

Y es precisamente esta diferencia la que a menudo distingue a un simple buen profesional de un especialista al que se invita a participar en proyectos más complejos, a ocupar puestos de mayor responsabilidad y a formar parte de las conversaciones en las que se toman las decisiones importantes.

 

Inglés para TI: por qué ya no basta con un código sólido

El sector de las TI en Ucrania hace tiempo que dejó de ser una historia local. Nuestros desarrolladores, especialistas en control de calidad, DevOps, diseñadores, analistas y gestores trabajan con clientes de EE. UU., Reino Unido, Europa y Escandinavia. Sabemos construir sistemas complejos, soportar la carga de trabajo, entender la arquitectura, cumplir con los plazos y encontrar soluciones donde otros solo ven un mensaje de error en rojo.

Pero en el mercado occidental, un código sólido ya no es suficiente.

El cliente no solo compra horas de desarrollo. Lo que compra es tranquilidad. Para él es importante saber que el equipo no se limita a «hacer algo en Jira», sino que realmente entiende el reto empresarial, es capaz de explicar los riesgos, proponer la mejor solución y señalar a tiempo: «Aquí es donde podemos perder tiempo, dinero o calidad».

Y es precisamente aquí donde el inglés deja de ser una «habilidad adicional». Se convierte en parte del peso profesional del especialista.

Leer la documentación ya no es suficiente

Durante mucho tiempo, en el mundo de la informática prevaleció la cómoda idea de que a un desarrollador le bastaba con saber leer la documentación. Algo así como: se abre Stack Overflow, se lee GitHub, los artículos técnicos se entienden de alguna manera. Así que todo va bien.

En realidad, eso es solo la punta del iceberg.

El desarrollo actual hace tiempo que dejó de parecerse a estar sentado en solitario en una habitación a oscuras con un café, código y un silencio heroico. Se trata de una comunicación constante: reuniones diarias, planificación, revisión de código, demostraciones, debate de requisitos, aclaración de detalles, llamadas con el cliente, análisis de problemas y defensa de soluciones técnicas.

Puedes leer perfectamente en inglés y, al mismo tiempo, quedarte en blanco cuando tienes que explicar rápidamente por qué una tarea no llevará dos días, sino una semana. Puedes entender la documentación, pero quedarte callado en una reunión cuando el cliente pregunta: «What are the risks here?»

Y en los negocios, el silencio rara vez se interpreta como modestia. Más a menudo se interpreta como falta de seguridad, falta de iniciativa o falta de comprensión de la situación.

El inglés en el sector de las TI: no se trata de tener un acento perfecto

Buenas noticias: no se espera de ti que hables como un locutor de la BBC. Los equipos occidentales llevan mucho tiempo acostumbrados a diferentes acentos, a distintos ritmos de habla y a una gramática imperfecta. En el sector internacional de las TI, lo importante es otra cosa: que se entienda lo que quieres decir.

El inglés profesional para TI no sirve para hablar con elegancia sobre el tiempo. Sirve para:

● explicar una solución técnica sin una introducción caótica de diez minutos;

● aclarar los requisitos antes de que el equipo se ponga a hacer lo que no debe;

● mencionar con calma un obstáculo;

● pedir más tiempo de forma argumentada;

● realizar una demostración;

● escribir un comentario claro en Jira;

● dar feedback en una revisión de código de manera que suene profesional, y no como un ataque.

Y aquí la diferencia entre «sé un poco de inglés» y «puedo trabajar en inglés» se hace muy patente.

Carrera profesional: cuando el inglés se convierte en un techo

Al inicio de la carrera, las habilidades técnicas pueden impulsar al especialista casi por sí solas. Los niveles Junior y Middle suelen crecer gracias al código, la rapidez de aprendizaje y la atención al detalle.

Pero a partir de ahí empieza otro juego.

Para pasar al nivel de Senior, Tech Lead, Solution Architect o Engineering Manager, ya no basta con limitarse a realizar bien las tareas. Hay que explicar las soluciones, dirigir debates, trabajar con las partes interesadas, entender el contexto empresarial y asumir la responsabilidad de la comunicación.

Y es aquí donde el inglés suele convertirse en un techo invisible.

Una persona puede tener unos conocimientos técnicos muy sólidos, pero si no es capaz de presentar con seguridad su idea al cliente, es menos probable que la incluyan en las reuniones estratégicas. Si no puede explicar una solución arquitectónica, lo hará otra persona. Si se queda callada en las reuniones, su experiencia se queda dentro del equipo, en lugar de llegar a los ojos del cliente.

Como resultado, la carrera parece avanzar, pero más lentamente. No porque falte inteligencia, sino porque falta voz.

Para la empresa, esto también se traduce en dinero

Para una empresa de TI, el nivel de inglés del equipo influye directamente en la confianza del cliente. Especialmente si la empresa quiere trabajar con el mercado occidental no como «mano de obra barata», sino como socio tecnológico.

Cuando solo el PM o el analista de negocio hablan inglés con soltura, se produce el efecto del «teléfono estropeado». El cliente explica la tarea al gestor, el gestor se la transmite al desarrollador, el desarrollador aclara algo a través del gestor, el cliente responde y la respuesta vuelve a pasar por varios filtros. En cada etapa se pierden matices.

Y los matices en el ámbito de las tecnologías de la información suelen salir caros.

Los clientes occidentales quieren trabajar con equipos en los que el ingeniero pueda plantear preguntas por sí mismo, explicar los riesgos y proponer alternativas. Esto crea una sensación de colaboración. El cliente no ve simplemente a unos ejecutores, sino a personas que piensan junto a él.

De ahí surge la confianza. Y de la confianza surgen contratos más largos, tareas más complejas y un pago más elevado.

Por qué el inglés general no siempre ayuda

Cuando un profesional de las tecnologías de la información decide mejorar su nivel de inglés, la primera opción obvia es apuntarse a un curso de inglés general. Y eso es mejor que nada. Pero hay un problema.

En un curso de inglés general puedes hablar de viajes, comida, aficiones, películas, ecología o unas hipotéticas vacaciones junto al mar. Esto es útil para adquirir una base general, pero no siempre se puede aplicar al trabajo.

Y en el mundo real de las tecnologías de la información hay que hablar de cosas completamente diferentes.

¿Cómo explicar que una tarea está bloqueada por depender de otro equipo? ¿Cómo decirle a un cliente que su idea es técnicamente viable, pero que su mantenimiento resultaría muy costoso? ¿Cómo hacer una demostración sin entrar en pánico? ¿Cómo mostrar tu desacuerdo con una decisión de forma diplomática? ¿Cómo describir un error para que se entienda sin necesidad de tres mensajes adicionales?

Por eso mismo, el inglés para TI debe basarse en situaciones de trabajo reales: daily stand-ups, Jira, Git, revisión de código, demostraciones, entrevistas técnicas, correspondencia, llamadas con el cliente, discusión de plazos, riesgos y prioridades.

Aquí no se aprende el idioma «en general», sino para una acción profesional concreta.

¿Qué puedes hacer ya mismo?

Puedes empezar sin necesidad de un plan heroico para una nueva vida a partir del lunes.

Traduce a inglés las interfaces de trabajo: IDE, gestor de tareas, teléfono y los servicios que utilizas a diario. Escribe los mensajes de commit en inglés. Formula las tareas en inglés, incluso si el equipo es ucraniano.

Ve las charlas técnicas en su versión original. Después de una reunión, intenta resumir brevemente en inglés lo que se ha debatido.

Y lo más importante: entrena no solo tus conocimientos, sino sobre todo tu reacción lingüística. Porque durante una llamada no hay tiempo para recordar toda la gramática del libro de texto. Allí hay que pensar, escuchar, responder y no perder el hilo de la conversación.

Conclusión

Hoy en día, el inglés en el sector de las tecnologías de la información no es un adorno en el currículum ni un punto que «será una ventaja». Es una herramienta de trabajo que influye en la carrera profesional del especialista, en la confianza del cliente y en las oportunidades de la empresa en el mercado occidental.

El código demuestra lo que eres capaz de hacer.

El inglés demuestra que se te puede confiar más.

Y es precisamente esta diferencia la que a menudo distingue a un simple buen profesional de un especialista al que se invita a participar en proyectos más complejos, a ocupar puestos de mayor responsabilidad y a formar parte de las conversaciones en las que se toman las decisiones importantes.

 

Las bibliotecas ucranianas se encuentran al borde de la supervivencia: informe de la ANTS

Las bibliotecas ucranianas atraviesan una crisis sistémica que abarca cuatro aspectos: salarios al límite de la supervivencia, un rápido envejecimiento del personal, una falta crónica de financiación para los fondos y las instalaciones, y un sistema de evaluación obsoleto, según se indica en el informe analítico «Crisis sistémica del sector bibliotecario ucraniano y vías para superarla», elaborado por la Red de Defensa de los Intereses Nacionales «ANTS».
«Las bibliotecas de Ucrania se encuentran hoy al borde de la supervivencia. Los salarios de los bibliotecarios en 2026 oscilan entre 5691 y 7356 UAH, los jóvenes apenas se incorporan a la profesión y casi la mitad de los trabajadores ya se encuentra en la franja de edad de 45 a 60 años. Si la situación no cambia, muchas bibliotecas corren el riesgo de quedarse sin el personal que garantiza su funcionamiento. Pero el problema va mucho más allá de los bajos salarios. Se trata de la pérdida de instituciones que conservan nuestra memoria, fomentan la educación, la alfabetización digital y la resiliencia de las comunidades», reza el comunicado de ANTS.
Según el informe analítico, las bibliotecas ucranianas atraviesan una crisis sistémica que abarca cuatro dimensiones: salarios al límite de la subsistencia (en 2026, los sueldos oscilan entre 5691 y 7 356 UAH); el rápido envejecimiento de la plantilla (a finales de 2025, alrededor del 46,7 % de los trabajadores de las bibliotecas se encontraban en el grupo de edad de 45 a 60 años, mientras que los jóvenes representaban el 9,3 %); la falta crónica de financiación de los fondos y las instalaciones; y un sistema de evaluación obsoleto que no reconoce la contribución real de las bibliotecas al desarrollo social.
El informe propone además un plan de acción en tres fases, la primera de las cuales prevé que, durante los primeros seis meses, sea necesario revisar los salarios de los bibliotecarios, realizar una auditoría de la situación de la plantilla y determinar la lista de bibliotecas situadas en zonas cercanas al frente para que reciban apoyo prioritario.
En la segunda fase —de 6 a 18 meses— se pondrán en marcha proyectos piloto de nuevos modelos de financiación con mayor autonomía para las instituciones, se renovarán los fondos y el equipamiento, y se pasará a evaluar las bibliotecas en función de indicadores de impacto social y educativo, y no solo por el número de visitas y el préstamo de libros.
En la última fase, con un horizonte de tres años, se propone ampliar los modelos exitosos e integrar las bibliotecas en programas más amplios de lectura, alfabetización digital y educación de adultos.
«El aumento de los salarios es un primer paso necesario, pero insuficiente. Sin una reforma institucional, una mayor autonomía financiera de las instituciones y nuevos criterios de eficacia, el sistema seguirá estancado en el mismo punto. Ucrania puede contar con una red bibliotecaria moderna. La aplicación de esta estrategia permitirá transformar las bibliotecas de instituciones presupuestarias deficitarias en un servicio público eficaz y una infraestructura para el desarrollo de todo el país», subrayaron desde la ANTS.
Como se informó, a finales de mayo, la viceprimera ministra de Política Humanitaria y ministra de Cultura de Ucrania, Tetiana Berezhna, declaró que la ampliación de los fondos bibliotecarios, cofinanciada con los municipios, podría ponerse en marcha a partir del 1 de julio.
El 22 de junio, la viceministra de Cultura de Ucrania, Bohdana Laiuk, declaró que no le gustaba la idea de que las bibliotecas debieran convertirse en centros culturales, y que se oponía a que se hablara simplemente de cerrar las bibliotecas. Al mismo tiempo, la viceministra señaló que, por el momento, no hay una decisión definitiva sobre cómo será el modelo de cofinanciación con los municipios para la ampliación de los fondos bibliotecarios.
Según un estudio del Instituto Ucraniano del Libro (UIK), en 2025 solo el 47 % de los municipios adquirió libros para ampliar los fondos de las bibliotecas públicas.
En abril, una petición publicada en la página web del Consejo de Ministros en la que se pedía que se revisaran los salarios de los bibliotecarios no alcanzó el número de votos necesario para su tramitación.

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La marca ucraniana Bob Snail llega a 1.100 tiendas Walmart de EE. UU

La empresa «Eco-Snack» S.L. (pueblo de Agronomichne, región de Vinnytsia), fabricante ucraniano de snacks de fruta bajo la marca Bob Snail, ha comenzado a vender sus productos en la mayor cadena minorista de EE. UU.: Walmart.

«Me complace enormemente anunciar que Bob Snail ya está disponible oficialmente en las tiendas Walmart de todo el territorio de EE. UU. A partir de este fin de semana, nuestros productos se pueden encontrar en aproximadamente 1 100 tiendas Walmart de todo el país», ha comunicado en las redes sociales Pavlo Miroshnychenko, director de ventas de la filial estadounidense de Bob Snail. Los clientes pueden encontrar Bob Snail en las propias tiendas o realizar sus pedidos en línea.

Como ya se informó, recientemente Bob Snail se introdujo en otra de las mayores cadenas minoristas estadounidenses, Target, donde está presente en las estanterías de casi 2 000 tiendas.

Según datos de la plataforma YouControl, los propietarios beneficiarios finales de la sociedad limitada «Eco-Snack», a través de la empresa chipriota WHS World Healthy Snack Limited, son, en igualdad de condiciones y con participaciones del 37,19 %, Mijaíl Siverchuk y Yevgeni Shugaev.

A principios de este año se supo que el fondo HCGF IV, gestionado por Horizon Capital, había entrado en el capital de la empresa, aunque no se reveló la participación del inversor.

Según datos de YouControl, la facturación de «Eco-Snack» en 2025 aumentó un 22,3 % en comparación con 2024, hasta alcanzar los 1 081,31 millones de UAH, mientras que el beneficio neto se redujo un 37,2 %, hasta los 148,9 millones de UAH.

Los productos de la marca están presentes en 26 países de todo el mundo. Bob Snail cuenta con filiales en Polonia, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido.

Target Corporation es una cadena minorista estadounidense que figura entre los mayores minoristas de EE. UU. La facturación de Target durante el ejercicio fiscal de 2025 superó los 106 mil millones de dólares.

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Bosnia y Herzegovina ha sido incluida en la «lista gris» del GAFI

Según informa «El Economista Serbio», el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha incluido a Bosnia y Herzegovina en la lista de jurisdicciones sometidas a un seguimiento reforzado, el denominado «lista gris».

Al mismo tiempo, también se ha añadido a Irak a la «lista gris».

Según datos del GAFI, los países de la «lista gris» presentan deficiencias estratégicas en sus sistemas de lucha contra el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva, pero se comprometen a subsanar estos problemas en los plazos acordados.

El presidente del GAFI, Elisu de Anda Madrazo, señaló que Bosnia y Herzegovina debe reforzar la protección de su sistema financiero frente al uso por parte de delincuentes y terroristas, así como garantizar una supervisión más eficaz del sector bancario.

Se trata de una señal delicada para la región. Bosnia y Herzegovina sigue formando parte del espacio económico de los Balcanes Occidentales, estrechamente vinculado a Serbia, Croacia, Montenegro y los países de la UE a través de la banca, el comercio, las remesas de la diáspora, el transporte, la construcción y las pequeñas empresas.

La inclusión en la «lista gris» no implica sanciones ni la prohibición de realizar operaciones, pero suele dar lugar a un cumplimiento más estricto de los requisitos por parte de los bancos y las instituciones financieras. Los pagos internacionales, la apertura de cuentas, la prestación de servicios a empresas, las transferencias y las transacciones con contrapartes de dicha jurisdicción pueden estar sujetos a verificaciones adicionales.

Para Serbia, esto es importante por dos razones. En primer lugar, Bosnia y Herzegovina es un mercado vecino y uno de los destinos del comercio regional. En segundo lugar, los bancos, empresas y exportadores serbios que trabajan con socios de Bosnia y Herzegovina pueden enfrentarse a consultas más detalladas sobre el origen de los fondos, la estructura de propiedad, los beneficiarios y el destino de los pagos.

Desde un punto de vista práctico para las empresas que operan con Bosnia y Herzegovina, conviene preparar con antelación la documentación relativa a los acuerdos, confirmar la realidad de los suministros y los servicios, y formalizar correctamente los contratos y los fundamentos de los pagos. Esto se aplica especialmente a los servicios financieros, el comercio, el sector inmobiliario, la logística, la importación y exportación, y a las empresas con una estructura de propiedad compleja.

A título informativo: la «lista gris» actual del GAFI, a fecha de 19 de junio de 2026, incluye a Angola, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Camerún, Costa de Marfil, la República Democrática del Congo, Haití, Irak, Kenia, Kuwait, Laos, Líbano, Mónaco, Nepal, Papúa Nueva Guinea, Sudán del Sur, Siria, Venezuela, Vietnam, las Islas Vírgenes Británicas y Yemen.

La lista negra del GAFI, es decir, la lista de jurisdicciones de alto riesgo respecto a las cuales el GAFI insta a aplicar medidas reforzadas o contramedidas, incluye a Corea del Norte, Irán y Myanmar.

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Sudán del Sur ha fijado la fecha de las primeras elecciones generales para el 22 de diciembre

La Comisión Electoral Nacional de Sudán del Sur ha fijado la fecha de las primeras elecciones generales del país para el 22 de diciembre de 2026.
Así lo ha anunciado el presidente de la comisión, Abednego Akok Katsuol, en una rueda de prensa celebrada en Juba. Según sus palabras, la fecha se ha anunciado de conformidad con la ley electoral, que exige publicar la fecha de las elecciones con al menos seis meses de antelación.
Estas elecciones serán las primeras elecciones nacionales en Sudán del Sur desde que el país proclamó su independencia en 2011. Anteriormente, las elecciones se habían aplazado en repetidas ocasiones debido a la guerra civil, las crisis políticas, la falta de una constitución permanente, los problemas de seguridad y la preparación incompleta de la infraestructura electoral.
En 2024, el período de transición se prorrogó dos años más y las elecciones se aplazaron de diciembre de 2024 a diciembre de 2026. Sudán del Sur está gobernado por un Gobierno de coalición de transición, formado tras el acuerdo de paz de 2018 y la creación del Gobierno de Unidad Nacional en 2020.
A pesar del anuncio de la fecha, los preparativos para las elecciones siguen siendo inciertos. Katsuol afirmó que la comisión se ve obstaculizada por lagunas legislativas, la falta de instrumentos normativos necesarios y el déficit de financiación.
Según él, el presupuesto total de las elecciones se estima en unos 250 millones de dólares, mientras que la comisión ha recibido unos 21 millones de dólares. Si no se asigna financiación adicional en los próximos meses, la comisión podría ajustar el calendario de preparativos, fijando plazos más realistas.
La controvertida región de Abyei, en la frontera entre Sudán del Sur y Sudán, sigue siendo un problema aparte. La comisión electoral tiene la intención de enviar una delegación a la zona para evaluar la viabilidad de organizar las elecciones.
Para Sudán del Sur, las elecciones de 2026 deben suponer una prueba clave de la transición política tras la guerra civil. Sin embargo, su celebración dependerá de tres factores: la disponibilidad de fondos, la seguridad sobre el terreno y la capacidad de las autoridades para completar los trámites legales y organizativos antes de diciembre.
Conclusión principal: se ha anunciado la fecha de las elecciones, pero estas aún no pueden darse por garantizadas. Sudán del Sur ha entrado formalmente en el calendario electoral de seis meses, pero los preparativos siguen siendo vulnerables debido a la falta de financiación, a cuestiones jurídicas pendientes y a los riesgos de seguridad.
Sudán del Sur se convirtió en un Estado independiente el 9 de julio de 2011, tras un conflicto de muchos años entre el norte y el sur de Sudán y un referéndum de autodeterminación. La división del país fue el resultado del Acuerdo General de Paz de 2005, que puso fin a una de las guerras civiles más prolongadas de África y allanó el camino para la votación sobre la independencia del sur.
Sin embargo, ya en 2013 estalló una guerra civil en Sudán del Sur. El enfrentamiento se produjo entre los partidarios del presidente Salva Kiir y las fuerzas vinculadas al exvicepresidente Riek Machar. El conflicto tuvo un carácter político, étnico y relacionado con los recursos, y sus consecuencias fueron la destrucción de las instituciones, los desplazamientos masivos de población, el colapso de la economía y la inestabilidad crónica.
En 2018, las partes firmaron un acuerdo de paz renovado que preveía un alto el fuego, la formación de un gobierno de transición de unidad nacional, la reforma del sector de la seguridad, la elaboración de una constitución y la celebración de elecciones. Sin embargo, la aplicación del acuerdo avanzó lentamente y muchas de sus disposiciones clave nunca se cumplieron plenamente.
Hoy en día existen dos Estados distintos: Sudán y Sudán del Sur.
Sudán es el país más extenso del noreste de África, con capital en Jartum. Tiene salida al mar Rojo, históricamente ha estado vinculado al norte árabe-musulmán y, tras la separación del sur, perdió una parte significativa de sus recursos petrolíferos. En los últimos años, Sudán está atravesando un grave conflicto armado interno y una crisis de autoridad central.
Sudán del Sur es un Estado sin litoral cuya capital es Juba. Es rico en petróleo, pero depende de la infraestructura de Sudán para su exportación. El país sigue siendo uno de los más jóvenes y vulnerables del mundo: la debilidad de las instituciones, los conflictos entre comunidades, la falta de carreteras, la dependencia presupuestaria del petróleo y las crisis humanitarias siguen limitando su desarrollo.

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